17 jun. 2013

Disfraces

La casa estaba lista... la fiesta también. Solo faltaban los cerca de 45 invitados que asistirían a una de las fiestas más populares de los últimos años. A base de esfuerzo, elegancia... y dinero, habían conseguido que la fiesta de la noche de Halloween en su casa fuera la más demandada dentro de su círculo de amistades.

Y eso les gustaba.

Eran un matrimonio de clase alta... bastante alta, el era cirujano y tenía (como no) su clínica privada. Ella abogada en un importante buffet de la capital. Dos hijos (hija e hijo) preciosos, listos y responsables. Su vida era ejemplar. Ningún escarceo fuera del matrimonio (y oportunidades habían tenido). Se podía decir que era el paradigma del matrimonio ejemplar y con clase.

Alberto era moreno, buen físico debido a las horas en el gimnasio, rozando la cuarentena
Melisa era delgada, hacía las mismas horas o más que su marido en el gimnasio. Morena de pelo largo, bonita cara solo retocada en los labios y el tatuaje permanente que se había puesto en la raya de los ojos.

Sus hijos, Beatriz y Daniel, de 9 y 11 años, eran un calco de sus padres, guapos, listos. No se podía pedir más.

Para esa noche y siendo festivo al día siguiente, los dos niños se quedaron a dormir en casa de sus abuelos maternos. Dejando la casa para la fiesta de "los mayores".

La chica que hacía las cosas de casa, que prácticamente vivía con ellos, se despidió de ellos tras haber terminado de ordenar el salón con todos los platos, bandejas de pinchos y las primeras botellas de alcohol en hielo. Le habían dado la noche libre y la joven tenía planes mucho más entretenidos y sexuales que estar allí con esa gente tan "ricachona".

Sobre las 22.00 de la noche comenzaron a llegar los invitados. Al ser una barriada tranquila y alejada del centro era fácil dejar los coches cerca de la casa.

En el piso de abajo comenzaron a juntarse abogados, jefes de bancos, médicos, jueces, abogados. Gente que no era la élite pero que estaba cerca de ella.
Ya estaban los cuarenta y tantos allí tomando los canapés y bebiendo vino, champán o whisky los más atrevidos.
Comenzaron a hacerse los típicos grupos de hombres por un lado y mujeres por otro. Apenas había gente en el jardín. En invierno hacía mucho frío, pero los que fumaban allí estaban con mucha más tranquilidad que los de dentro.
Ah, sí... Os preguntareis que tal los disfrazes.
Los había de todos los tipos y formas. La mayoría de hombres había elegido super heroes. La edad media de la fiesta eran los casi cuarenta y esa época de niño semi friki los había marcados. Spidermans y Batmans ganaban a los Thor y Supermanes.
Las mujeres, lógicamente, eran más escogidas: Princesas, alguna heroína, enfermeras (alguna sexy), policías, vaqueras... La calidad y la variedad era mucho mayor que en los disfraces de los chicos.

Melisa iba de Rokera de los años 60, leggins negros, brillantes y muy ajustados, camiseta con hombros al aire blanca y cazadora de cuero negra
Alberto había elegido un Spiderman muy elaborado, cuerpo entero, máscara incluida. No era al único pero si podía decir que era el mejor.


Pasaron las horas, eran casi las 2 de la madrugada y algunas parejas ya se habían ido (pocas), otras seguían hablando de negocios (muchas) y otras ya estaban algo ebrias (pocas)
Melisa intentaba controlar a su amiga Eva, que se puede decir que estaba ligeramente enganchada a los Gin Tonics. Eva era de las enfermeras sexys, estaba pasando una crisis en su matrimonio y eso no le ayudaba a controlar su "pequeña adicción". Melisa trataba de mantenerla sentada y distraerla con conversaciones banales... pero era difícil. Su marido estaba en amena conversación con una policía de corta falda y Eva ya estaba pensando en infidelidades (que las hubo) y en celos. Después de 30 minutos de charla y de tratar de que Eva cerrara las piernas, o las cruzara, debido a su estado ebrio y su enfado, Melisa logró que el marido de esta, Victor, se la levara a casa. El enfado de este era evidente; una bonita policía estaba contándole no sé que secreto profesional y tener que llevar a la borracha de su mujer a casa no le hacía demasiada gracia.

Melisa estaba cansada, algo bebida y decidió subir a su dormitorio, con la excusa de descansar un rato tras hacer de psicóloga de Eva. Algunas voces de negación, pero desde las escaleras les dijo que siguieran con la fiesta que ella bajaría de nuevo en breve (aunque sabía que iba a ser difícil).

Marcos y Luis eran amigos de Alberto desde el colegio, se perdieron la pista durante la universidad, pero el destino los llevó a reecontrarse en la ciudad una vez asentados los tres con sus buenos trabajos. La amistad creció con los años y nunca hubo problemas de ningún tipo, ni celos, ni envidias..... miento, envidia sí, se llamaba Melisa y estaba casada con Alberto.
Durante su noviazgo Alberto sabía que ambos trataron de "robarle" el tesoro, pero no fueron más que coqueteos de caballeros hacía una chica con novio. Ambos leyeron divertidas y "picantes" palabras el día de su boda.

Pero el deseo... el deseo es superior a la amistad, recordad eso amigos.

Ambos eran de los pocos que habían ido a la fiesta y estaban solteros. A Luis se le había acercado una compañera del buffet de Melisa con claras intenciones de no pasar la noche sola. Chica rubia, disfrazada de super heroina sexy (una mezcla de Catwoman y traje de practicar bondage) y toda una preciosidad... pero los planes tanto de Luis como de Marcos eran otros... muy diferentes.

Unos días antes de la fiesta sonsacaron a Alberto de que iría disfrazado y copiaron su idea. En la casa ahora había 4 Spidermans. Alberto se había contrariado ligeramente cuando los vió entrar en su casa con el mismo disfraz... y se había enfadado cuando vió que un acompañante de una amiga de Melisa tamibén lo llevaba.

Pero el plan, era el plan y ambos estaban dispuesto a llevarlo a cabo.

Alberto subió escaleras arriba a ver si todo iba bien. Abrió la puerta del dormitorio y, sobresaltando a Melisa, la pillo solo con su tanga y la camisa sin hombros. A Alberto no le quedó otra que sonreír maliciosamente y acercándose a su mujer, tomarle por las duras nalgas y susurrar "En cuanto todos estos se hayan ido, subiré y te echaré un polvo bestial". Melisa lo correspondió pasando una mano adelante y agarrándole el paquete. "Te espero... y si estoy dormida, no me despiertes. Fóllame y haz que me espabile con tu polla dentro de mi".
Este intercambio de palabras hizo que la polla de Alberto saltara como un resorte, al igual que las ganas de que la fiesta terminase.

Pero cuando volvió al gran salón, vio que allí no había nadie. Y no solo eso, las veinte personas que quedaban, estaban más animadas que nunca. Algo estaban leyendo y pasándose a través de los móviles que les hacía mucha gracia. Alberto se unió a la animada conversación, organizada por Marcos que leía chistes y pasaba vídeos graciosos a todos los comensales.
En un fugaz movimiento, Luis guiñó el ojo a Marcos que de inmediato, invitó a Alberto a que encendiera su PC al otro lado del salón para enseñarles las páginas de donde había sacado ese material.
Alberto dudó por unos segundos pero al final decidido a enseñar el también su material "simpatico" olvidándose en ese momento de su preciosa mujer adormilada en la cama.

Dejando las escaleras lejos del alcance de las miradas, todos se arremolinaron detrás de Alberto cuando este se sentó delante de su magnífico MAC.

Luis murmuró algo así como que se iba al baño, pero entre las risas y el tumulto apenas se oyó nada. Sigilosamente, como el personaje de su disfraz, se encaminó hacia el baño, que casualmente, se encontraba cerca de las escaleras que subían a los dormitorios. Con un movimiento felino giró sobre sus pasos y se encaminó escaleras arriba.

Curiosamente era Marcos el que animaba a Alberto a que buscara más cosas. La gente, entre las copas y las risas estaba animada a seguir confiando en que el anfitrión continuara enseñando vídeos y fotos graciosas.

Luis sabía perfectamente donde estaba el dormitorio de sus amigos. Llegó a la puerta, se colocó de nuevo la capucha del traje y picó suavemente. No recibió respuesta alguna. Picó un poco más fuerte. Pero tampoco oyó ni notó nada.
Nervioso, pero seguro de sus actos, abrió la puerta con cuidado, lo justo para asomar su cabeza y ver que Melisa estaba en la cama. Solo estaba tapada la mitad de su cuerpo, la calefacción estaba alta y no hacía falta mucho abrigo. La mitad sin tapar dejaba ver una pierna preciosa asomando y enseñando por su cadera el tanga que había usado con el disfraz. Una camiseta blanca y sin sujetador debajo completaba el más que excitante cuadro.

Hinchando su pecho de aire y de valor a partes iguales, se acercó al lado de la cama donde reposaba su objeto de deseo.

Al inclinarse para comprobar si Melisa dormía, se encontró con la sorpresa de que esta le esperaba con los ojos abiertos.

El terror se apoderó de Luis. Tratando de huir y olvidándose totalmente de que iba enmascarado y con el mismo disfraz que Alberto, se incorporó para tratar de salir de allí.
Una cosa era planear unos tocamientos a la mujer deseada de su amigo y otra estar cara a cara con ella, que te pillara y tener que explicarlo todo con cerca de veinte personas abajo.
Pero la reacción de Melisa no se la esperaba.

Sacando una mano, buscó la entrepierna de Luis. Cuando la encontró, este respiró hondo, se relajó y dio gracias a Spiderman y a su creador por el disfraz.

La mano de Melisa encontró la polla de Luis, la acarició suavemente a través del traje rojo y azul. Esta comenzó a crecer.

- Me la vas a meter como habíamos quedado? - Preguntó ella

Luis asintió. no se creía lo que estaba pasando. El plan loco, el plan suicida estaba saliendo a la perfección.

Melisa se incorporó, se sentó al borde de la cama y acercó su boca abierta a las mayas de Luis. Besó lo que pudo, acarició la verga con su lengua, la atrapaba con sus labios... hasta que notó que estaba durísima ya. En ese momento se incorporó del todo y poniéndose a cuatro patas sobre la cama dijo:

- Yo no me quito el tanga, como a ti te gusta y tu no te quites el traje, quiero que me folle Spiderman, duro - Dijo girando la cabeza y mirándolo con vicio en sus ojos.

Luis no se lo pensó y ya más calmado (aunque nunca del todo), se sacó su polla, dura y brillante y se encaminó hacia el culo de Melisa.
Retiró el hilo del tanga y vio un coñito totalmente depilado, brillante, húmedo. No pudo resistirse y acercó su cara a ese paraíso. Asegurándose de que ella no le viera, se subió la máscara justo para dejarse la boca libre. Sacó su lengua y comenzó a lamer todo aquel manjar que tenía delante suya.
Melisa dio un respingo, sorprendida por algo que su marido no solía hacer... comerle el coño. Pero supuso que serían los Gin Tonics de la fiesta y se dejó hacer.... y vaya si acertó

La lengua de su invitado jugueteaba con su clítoris, con sus labios, con su ano. Entre gemidos ahogados contra la almohada, Melisa tuvo un primer orgasmo.

- Dios, Dios, Alberto, que gusto... buuufffff, por favor, métemela, métemela ya - Susurró entre jadeos Melisa.

Luis obedeció encantado. Se incorporó y tomando con una mano su polla y abriendo los labios a Melisa con la otra se la insertó. Su sexo estaba mojadísimo, prieto, era una delicia. Luis siempre sospechó que tendría que ser algo increíble follarse a Melisa... y lo estaba siendo.

- Fóllame duro, muy duro cariño, hasta el fondo - Suplicó Melisa
 Así comenzó a hacerlo Luis, que tomándola de las caderas, comenzó a introducir su polla hasta que sus testículos empezaron a golpear a Melisa en cada embestida.

Ella gritaba, tratando de no hacerlo alto para que escaleras abajo no se dieran cuenta de qué pasaba ahí arriba.
El gemía, amortiguando la máscara los jadeos.

Alberto, animado por el alcohol y sus amigos (incluso alguna amiga), comenzó a buscar en páginas más subidas de tono. Tratando de comparar pechos y vergas la conversación se había hecho muy amena y entretenida. Excepto para algunas parejas que, incómodas, abandonaron el corrillo para sentarse en el sofá o irse a casa directamente.

Por más que la pareja de arriba hubiera gritado sus orgasmos, con las risas y el jolgorio de abajo no se hubiera enterado nadie.

Luis tuvo tiempo de amasar las pequeñas pero bonitas tetas de Melisa, agarrar sus nalgas mientras se la follaba, cabalgarla tomándola de su larga melena..... hasta que ella se corrió de nuevo. El no tardó en hacerlo.

- Dentro, dentro, córrete dentro - Le suplicó Melisa




Alberto y compañía habían subido más el nivel de erotismo de los vídeos y fotos que miraban. Ahora ya solo quedaban unas 12 personas. Los más jóvenes y mas allegados a la pareja dueña de la casa. Algunos, mientras veían el vídeo de un chico siendo masturbado por dos chicas vestidas de super heroínas, se acercaban demasiado a sus parejas. Las risas disminuyeron su frecuencia y dejaron paso a las exclamaciones más serias.
"Menuda tranca" dijo Ana, amiga de la infancia de Melisa
"Mira esa va de Superwoman, como tu" le dijo su novio a Cora, cirujana amiga de Alberto.





- Dios, Alberto, me has hecho gozar muchísimo - Dijo Melisa recostándose sobre el colchón

Luis, jugándose el tipo, acercó su húmeda polla a la boca de Melisa... esta dudando sobre lo que quería su "marido" se la metió dentro y se la limpió cuidadosamente, con sus labios y su lengua.

- Estás muy cachondo hoy, mi amor - Le dijo Melisa con cara de inocente

Luis, sin decir palabra, acarició la cara de su amiga y terminó tocando sus labios.

Luis se alejó, salió por la puerta y cerrándola, dejó a Melisa pensativa, tumbada de nuevo en su gran cama.




Alberto era el único que se había percatado que Ana estaba sobando el paquete de su marido Fidel. Los videos era ya bastante subidos de tono y un nervioso silencio reinaba en el ambiente.
Luis apareció sigilosamente, intentando no aparentar que llevaba cerca de 10 minutos arriba.
Marcos lo miró y Luis hizo un gesto inequivocamente victorioso y excitado. Marcos sonrió y alejándose tranquilamente del tumulto se sentó en el sofá de piel que reinaba en el salón.
Sin él, el corrillo sobre los vídeos de chicas y chicos "haciendo cosas divertidas" se relajó un poco.
Alberto se fue a servir un gin tonic más cargado de lo habitual. Ver a Ana sobando el paquete de su marido le había puesto de los nervios.

Pasaron más de me media hora. la gente estaba muy animada aún, los comentarios de los vídeos y los chistes sobre los mismos, ahora mantenían a la gente despierta.

Luis con toda la calma que pudo reunir, lo tomó por los hombros y se lo llevó a la cocina, donde estaban algunos amigos sirviéndose vino o acabando con los pocos pinchos que quedaban en las bandejas.

- Cuéntame ese problema que tienes con esa empresa de la que me hablaste - Le picó Luis
- Es largo.... pero es para quedarse tonto - Dijo Alberto, picando en el anzuelo que le había enseñado su "amigo"

Cuando desaparecieron de la vista de Marcos, este se bajó la máscara y despacio murmuró un leve "voy al baño" a la pareja que tenía al lado, los cuales se arrumacaban más de lo normal.

Subió las escaleras y dio con la puerta del dormitorio donde estaba Melisa. Marcos abrió la puerta despacio. El siempre había sido más lanzado que su amigo de juergas Luis. Sigiloso pero muy tranquilo se plantó delante de Melisa, la cual, destapada aún dormitaba.

Sin pensárselo se inclinó y acarició su carita, aún caliente. Melisa se sobresaltó cuando vio aquel rostro encapuchado, negro y cuando reconoció el disfraz de su marido, se tranquilizó. Tomó la mano que la acariciaba.

- Me has hecho gozar mucho antes mi vida - Le susurró


Marcos se incorporó y, despacio, se abrió la cremallera del disfraz. Era importante mostrar solo el pene depilado, tal cual lo tenía Alberto y mínimamente empalmado, para que no hubiera diferencias sustanciales entre las pollas de los amigos y la de su marido.

Melisa se sobresaltó. Marcos dudó de si su amiga se habría percatado del cambio de polla... pero no. Melisa sonrió pícaramente y se arrodilló sobre el colchó, poniéndose a cuatro patas.

- No tuviste bastante, viciosete? - Le espetó a su "marido" con cara de vicio

Marcos se acercó hasta que su polla estuvo a escasos centímetros de los labios de Melisa. Esta la tomo con su mano derecha y comenzó a acariciarla. Alante, atrás....

- Mi polla bonita, quieres correrte otra vez? - Le susurró Melisa al miembro de Marcos

Marcos no se lo creía. Su sueño hecho realidad. No le importaba si se la follaría, si sería una paja o una mamada. Solo que Melisa le estuviera hablando así ya era un triunfo.

Melisa se la llevó a la boca, dándole besitos en el glande, lamiéndolo y jugando con la punta de su lengua sobre su orificio.





- Mmmmm, esta amiga ya está lista para correrse otra vez -

Marcos miraba a través de la máscara la cara de Melisa.... puro vicio

Melisa se la introduzco de un golpe en la boca. Húmeda, dulce... viciosa. Comenzó a chupar con avidez, despacio pero succionando con pasión. Marcos estaba en el cielo.... pero tratando de no gritar como lo haría un ángel si se la estuvieran chupando así.

Melisa se la sacó de la boca, sin dejar de pajearlo, bajó su mano derecha a su coño y sin pensárselo comenzó a masturbarse.... muy rápido.
Entre susurros y jadeos se le pudo entender: "cuando yo me vaya a correr, quiero que te corras en mi boca, en mi lengua... dámelo todo"

Marcos tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no correrse encima de esas palabras envenenadas de vicio.

Gemidos, cada gemido se ahogaba con una mamada de su boca. Marcos la tomo por la cabeza con las dos manos. Melisa al sentir esa pequeña sumisión comenzó a masturbarse más freneticamente aún.
Ya quedaba poco.

- Ahora, ahora, córrete mi amor, córrete para mi, dámelo todo..... -

Marcos no pudo más que obedecer y aprovechando la mano de Melisa y su lengua juguetona se corrió entre bufidos.
Melisa dirigió los chorros de leche hacia su boca, recibiendolos en paladar, lengua y labios. El calor de ese líquido entrando en su cuerpo hizo que sus dos dedos que masajeaban su clítoris, encontraran un orgasmo estremecedor.
Un grito comenzó a asomar por su húmeda boca. Grito que Marcos tuvo la suerte de ahogar con su propia polla.

"Mmmmmfffffpphhhhhhhh" fue lo único que se escuchó en la habitación.

Melisa se dejó caer hacia atrás. Muerta de cansancio y placer.

Marcos se quedó con su polla en la mano, semi dura aún y mirando el precioso y perfecto cuerpo de su amiga, que aún se retorcía de placer como una salamandra al sol. Un pecho fuera de su camiseta de tirantes describía perfectamente el momento.

El chico se acercó a Melisa rodeando la cama. La tomó de la mano, acercándola hacia el. La incorporó y con ambas manos comenzó a sobar esos pequeño y bien puestos pechos.

- Me vuelves loca - Fue capaz de decir Melisa

Pellízcandole ligeramente los pezones, se despidió de ella.


Con un simple gesto de pulgar hacia arriba, Marcos hizo ver a Luis que todo había salido " a pedir de boca", nunca mejor dicho.

Eran las 5 de la madrugada y la gente comenzó a despedirse, ya no quedaban más que los más amigos y decidieron que por esa noche habían tenido suficiente.

Alberto se despidió de sus mejores amigos, Marcos y Luis, con un "espero que lo hayáis pasado bien". Cerró la puerta de su casa, bajó persianas, apagó luces y sabiendo que mañana volvería la chica del servicio a recoger todo aquello, se fue escaleras arriba.

Abrió la puerta del dormitorio. Allí estaba Melisa, dormida, en el lado de la cama de su marido, destapada y boca abajo, en una postura de lo más erótica.

Alberto entró en el baño y se quitó el disfraz, se lavo la cara, las manos y los dientes, apagó la luz y se encaminó hacia su descanso.
Pero no.

Ver ese pequeño conjunto, apenas tapando las nalgas de su mujer.....
Alberto se arrodilló sobre el colchón y despacio, comenzó a abrirle las piernas a su mujer. Esta parecía no enterarse, aún dormía profundamente.
El chico apartó con cuidado el pequeño pantalón de su entrepierna y dejó ver su depilado coñito.
Con un dedo, Alberto empezó a jugar con sus labios, para a los pocos segundos meterlo dentro.

Melisa abrió los ojos y sin girarse sonrió.

- Dios Alberto, mi vida, ¡cómo estas esta noche! - susurró Melisa
- He estado pensando en ti, tenía ganas de que se fueran todos y poder follarte como te dije - Le dijo mientras ya tenía dos dedos dentro de su más que húmedo coño.


- ¿Otra vez? - Preguntó Melisa


- ¿Otra vez? - Respondió Alberto


27 may. 2013

Sexting

"Te echo de menos" le envió el chico a través del móvil, con una carita de pena.

"No me echarás mucho de menos cuando te vas con tus amigos antes que venir conmigo... cabrón". Pensó Laura desde su sofá y con su pijama ya puesto.

Y al capullo no se le ocurre otra cosa que enviarle una foto demostrándole lo "mal que lo estaba pasando" sin ella.
Los dos Gin Tonics que se había preparado para ahogar las penas después del chocolate hacían que su sangre hirviera más de lo normal... "Quieres fotos?... vas a tener fotos".
Lo primero que hizo fue quitarse el pantalón, quedándose en las braguitas que usaba para estar en casa. Pensó en algunas fotos que había visto por la Web y abriendo las piernas (no demasiado) hizo "click" con su móvil desde arriba, dejando ver sus bonitas pantorrillas y el gracioso estampado de las braguitas. Apretó "Enviar" sin pensar demasiado.... y los dos "cheks" de leído, se encendieron demasiado rápido.
"Esto te pierdes amigo" le escribió a continuación.
"Wowwww" le respondió el chico más tarde de lo esperado.



Laura sonríe, sabe que le ha puesto nervioso. Piensa que ahora sí que lo está pasando mal y que ahora sí que la está echando de menos.
Para la siguiente foto se desprende de la parte de arriba del pijama. Sus bonitos pechos quedan al aire. Los toma con el antebrazo izquierdo, tapando justo por encima de los pezones. "Click" de nuevo... pero no le gusta. Laura aprieta ligeramente los dos pechos contra su antebrazo para subirlos y que se vean como dos dulces flanes. "Click".... "perfecto" piensa.
"Enviar"...... doble check... segundos..... minutos..... "Joder, no la ha visto, será mamón" piensa Laura.
"Piiinnnggg" Suena el móvil de Laura que con una sonrisa, abre el mensaje: "Mi niña.... que maravilla. puedo pasarme por tu casa ahora? Hemos acabado aquí"
A Laura se le encienden los colores, rabia, odio, todo se le enciende. Y allí en su sofá y solo con sus braguitas puestas, tiene la mente tan fría que le responde: "Sí... te espero".
Pasaron 20 lentos y odiosos minutos hasta que sonó el timbre del portal.
Pasaron 55 rápidos y nerviosos segundos hasta que sonó el timbre de su puerta.

Laura se levantó del sofá, con sus bonitas braguitas, sus piernas al aire y sus tetas moviéndose al ritmo de sus pasos.
Abrió la puerta, rápido, del todo, sin pensar. Allí estaba el chico que la había plantado esa noche, que con cara de bebé hambriento se quedó mirando los bonitos pechos de su rubia amiga.

- Hay que saber elegir.... - Le espetó desde el otro lado del marco, con los pies a la altura de los hombros, con un brazo sobre su cadera y con el otro en la puerta.
Y con un movimiento felino, cerró la puerta en las narices del chico.

Tranquilidad, sosiego, sus labios dibujaban una maliciosa sonrisa.
Cuando se sentó de nuevo en el sofá, semi desnuda, notó que su respiración era rápida, casi jadeaba. Cogió el móvil y revisó una vez más que en ambas fotos no se viera su cara. Las revisó con gusto... "No estaban nada mal" pensó.
Se recostó en el sofá, con una sonrisa en la cara y aún semi desnuda, se dejó llevar.


No iba a ser tan mala noche después de todo.






Para Norleva



12 abr. 2013

El, cinéfilo

Gustavo era un loco, un friki, un soñador. Había acabado la carrera de audiovisuales y después de arrastrarse de becario en varias productoras audiovisuales, tuvo la suerte de que, con un proyecto que hubiera presentado ese año, el ayuntamiento de su ciudad, le subvencionara un pequeño corto que entraría a concurso en el próximo festival que se celebraba en Madrid.

La única condición para esa subvención era que se rodara en la provincia en cuestión para así dar a conocerla en el ámbito nacional.

Gus estaba encantado, loco de contento y, como no, su novia aún más.

Laura..... Laura era una chica preciosa. Morena, pelo lacio rojizo, un cuerpo precioso y una ambición desmesurada por conseguir el éxito. Su relación con Gustavo estaba pasando por un mal momento. El estaba a punto de tirar la toalla en su intento de ser alguien en el mundo del cine. Ella estaba a punto de tirarle esa misma toalla a la cara puesto que no veía que su carrera en el 7º arte fuera a despegar con el.

Laura había comenzado en el mundo del faranduleo como modelo. Era muy atractiva, joven y alta. Se encontró con que la genética de su abuela materna jugaba en su contra para abrirse en el mundo de las pasarelas. Laura era de unas proporciones amplias, grandes pechos, cintura estrecha y un buen culo. Cuando llegó al límite entre las pasarelas amateurs y las profesionales esa carne tan bien puesta le jugó una mala pasada.
Fue cuando conoció a Gustavo. En uno de los programas de la productora donde el hacía de cámara coincidieron. No tardaron en empezar a salir como amigos, hasta que una noche se acostaron juntos, se contaron sus sueños y decidieron que uno sería una perfecta ayuda para el otro. Pasaron los meses. Ella se ganaba la vida como modelo para anuncios, público en programas y algún que otro corto que su representante la conseguía.


 Por ir poniéndonos en órbita. Su mayor "destape" fue en uno de esos cortos donde tenía que enseñar sus generosos pechos. Era una grabación experimental, donde apenas había diálogos.
Solo tomas en blanco y negro... todo muy "gafapasta".

Volvamos a Gustavo. En esos días de lucha frenética contra el tiempo, se dedicó a buscar a un guionista que plasmara su idea en diálogos, alquilar un equipo de grabación como Dios manda, cámara, micros, localizaciones, etc, etc..... pero también actores.
Contactó con la representante de Laura. Una mujer de unos 50 años, bien cuidada que presumía de representar a gente más que famosa en el mundo de la televisión.
Lógicamente el cache de esas personas era imposible de alcanzar con la miserable subvención que tenía Gustavo, pero la mujer le consiguió a un par de chicos, modelos los dos, con experiencia en cortos y pasarelas.
Laura los conocía solo de vista, pero le dio el visto bueno a su chico.

Tras varias semanas de preparación, Gustavo reunió a todo el equipo y los puso al día.

El corto se basaría en un relato corto que había leído hacia años donde una chica, cansada de su vida llena de lujos y de dinero se va a pasar una temporada en un pequeño pueblo donde dos jóvenes hermanos se la disputan. La trama se complica cuando ella descubre que ambos tienen un pasado muy complicado, ya que habían matado a su propio padre para defender a su madre de los malos tratos que este le propinaba a la buena señora.
 El guión era excelente, y las ideas de mostrar la provincia en todo su esplendor y además denunciar los malos tratos, haría que la historia fuera un éxito rotundo.
Los primeros días de rodaje fueron de lo más normales. Los tres actores se esforzaban y no estaba quedando nada mal. Las localizaciones eran espectaculares y la colaboración del pequeño pueblo era más que buena.
Los problemas comenzaron cuando el dinero se empezaba a acabar, cuando la gente del pueblo comenzaba a no ser tan amable, pero sobre todo, cuando los tres protagonistas comenzaron a querer más participación. El desastre estaba siendo tan súbito y rápido que Gustavo comenzó a sentir que la presión le podía. Su idea era alargar aún más el corto, pero el tiempo y el dinero no daban más de sí.

La última noche, cuando llegó a la cama, Laura le esperaba despierta.

 - Gus, cariño, tenemos que hablar - Le dijo en tono más que cariñoso.
- Mira Laura... no estoy para sermones, el tiempo se acaba y tengo que acabar ya y no sé como hacerlo - Le espetó su chico.

Laura pensó, pensó y pensó. Ya os había dicho que su ambición por la fama era desmesurada... y costara lo que costara tenía que alcanzarla.

- Que me compartan, que ambos me compartan - Dijo ella
- ¿Perdona? - Le respondió el, incrédulo.
- Sí.... ¿cual es una de tus películas favoritas? -
- Tengo muchas -
- "Y tu mamá también". ¿Recuerdas como Maribel Verdú acaba con la pelea sobre quien la conquistará acostándose con los dos hasta el final?

Gus se quedó pensativo. En su cabeza comenzaba a trazarse un nuevo plan.

Toda la noche en vela, toda la noche escribiendo, solo un minuto para decirle al guionista que ya no contaba con el.

A la mañana siguiente Gustavo apareció en la habitación del hotel rural donde se había de grabar el desenlace de la historia, con tres carpetas transparentes. No contenían más de 6 o 7 hojas cada una. Se las entrego al trío protagonista y esperó sus reacciones.

Los dos chicos se miraron muy extrañados y con una leve sonrisa le preguntaron casi al unísono si esto estaba bien, si no habría algún error... o si era una broma.

- ¿Lo podéis hacer o no? - Respondió el director sin un asomo de sonrisa en su cara.

Ambos modelos asintieron, con más nerviosismo que otra cosa.

Laura, miraba el nuevo guión, lo repasaba, buscaba errores, cambiaba las hojas, las pasaba, las manoseaba.

- ¿Laura? - La miró su chico

Laura apartó la vista del guión despacio, casi desafiante y miró a su novio:

- Adelante -

Los siguientes minutos en aquella habitación fueron una locura, el cámara preparando todo, la luz, la iluminación, el sonido. Gustavo dando los últimos toques al guión. Los actores ensayando los diálogos.

Durante las primeras dos horas los diálogos entre los tres jóvenes se sucedieron como el director tenía planeado. Planos amplios, abiertos, con poca luz.
Explicaciones.
Secretos.
Lágrimas.

A Gustavo le estaba sorprendiendo lo bien que estaba saliendo todo ese último día. Los tres chicos actuaban con mucha soltura.

- ¡¡¡ CORTEN!!! - Gritó Gustavo

El trio se levantó, nervioso.

- ¿Estamos preparados para el final? -

Los tres asintieron con las cabezas, tímidos, silenciosos.

Comenzaron a rodar al grito de "ACCIÓN" que dio Gustavo. El plano continuaba donde se había quedado en el anterior corte. Después de las confesiones que se hacían los tres, Laura los tomaba de la mano para, a continuación, darles un beso en los labios a cada uno.

- Quedaros conmigo, protegedme a mi... os necesito - Decía entre lágrimas y susurros

A continuación la joven se incorporaba y delante de ellos, de píe, comenzaba, lentamente a quitarse el vestido. Quedando a escasos centímetros de ambos chicos solo con su sujetador y su tanga blancos ambos chicos la miraban maravillados aunque ligeramente asustados.

Laura tomaba a ambos de las manos, haciendo que se levantaran de la cama. Colocándose entre ambos, uno delante y otro en su retaguardia, comenzó a ronronear, a suspirar. Los dos chicos comenzaron a tocarla....

- !!!Corten¡¡¡ - Se escuchó - Joder, es una tía por la que lleváis locos varios días, está muy buena, no podéis permanecer de piedra cuando os da la oportunidad de tocarla, de besarla, de acariciarla!!!-

Las palabras de Gus, resonaron en toda la habitación. Al cámara, bastante nervioso, se le cayeron los cascos del sonido, que fue lo único que rompió un incómodo silencio.

Volvieron a repetir la toma donde ella los tomaba de la mano y los tres formaban ese trío de pie.

Esta vez los dos chicos sí que "forzaron" más la situación, el que estaba a su espalda la tomó por las caderas y comenzó a besarle el cuello. Mientras que el que estaba cara a cara, la tomaba por los hombros y la besaba en las mejillas.

Laura, muy profesional, no sentía nada más que su papel, no percibía que por primera vez en su vida dos chicos, y muy guapos, estaban tocándola de esa manera.
Mientras tanto ambos chicos, no tan implicados en sus carreras como actores, comenzaban a disfrutar del cuerpo de Laura.

- !!!Corten¡¡¡ - se escuchó a Gus

Los dos muchachos sabían que quizás se habían pasado un poco en sus caricias y besos, suponían que Gustavo les diría que tanta fricción no entraba en el guión.

- Cambiamos de secuencia y de plano. En la cama. De rodillas los tres y Laura os quita las camisetas a ambos. Luego paramos de nuevo -

Dicho y hecho.

- ¡¡¡Acción!!! -

Laura de nuevo entre los dos jóvenes, se gira y tomando la camiseta del primero se la quita suavemente y deja al aire un más que musculado torso. Se gira cuidadosamente, sin perder una mirada de lujuria controlada, que hace que el segundo chico, después de quitarle la camiseta le robe un beso en los labios a la joven.

- ¡¡¡Corten!!! -

El cámara nunca había llegado tan lejos, dos chicos semi desnudos y una chica en tanga y en sujetador con un cuerpo de vértigo en la misma cama. En su entrepierna comenzaban a sentirse incómodas hormigas.

- Ahora es donde vais a demostrar vuestras dotes de interpretación. Os confío la misión de dejaros libres y hacer una buena escena de sexo. La quiero tierna, con cuidado, los tres estáis enamorados. No hay tiempo para órdenes, ni para guiones. Es vuestra oportunidad de demostrar lo que valéis -

Silencio en la habitación. Solo el motor de la cámara se escucha

- ACCIÓN -

Pasan unos segundos incómodos, donde el trío se mira, nervioso. Gustavo se levanta de su silla, silencioso y haciendo aspavientos les anima a que actúen, a que hagan algo.

Es el segundo chico, el que está detrás de Laura, el que comienza.

Con cuidado y casi como pidiendo permiso, toma el enganche del sujetador de Laura y lo abre.







El primer chico descubre y se maravilla con los bonitos y grandes pechos de Laura.

Gustavo se vuelve a sentar, tranquilo. Ve como la escena se va creando sola.

Laura, por su parte sigue inmersa en su papel y sin pensarlo, toma la cara del chico que tiene delante y le besa en la boca. Abre los labios del muchacho con su lengua y juguetea dentro de su boca. Mientras, el chico de su espalda, de largo el más activo de los tres, baja su cabeza y comienza a besar la espalda de Laura.

Por primera vez Laura empieza a sentir lo que está haciendo, mientras su lengua juega con la del otro joven, el de su espalda esta lamiendo su piel desnuda. Los pezones comienzan a endurecérsele.

Gustavo, lo ve todo con su visión de director profesional, no ve que su chica está comenzando a disfrutar de dos chicos, que ya no es actuación, ni ve como los dos chicos cada vez están más desinhibidos. el cámara por su parte, graba como puede. Como le ha ordenado Gus, cámara al hombro, "revolotea" sobre los tres cuerpos.

Ahora es el chico de atrás el que se incorpora. De pié en el suelo, se desabrocha los pantalones y se los baja junto con la ropa interior, dejando al aire su miembro.

- ¡¡¡Corten!!! - Grita Gustavo

La habitación parece que respira algo relajada. Laura suelta los labios de su "amante" y el chico desnudo se cubre ligeramente su miembro.

- Vale, bien, eso es lo que quiero, espontaneidad, naturalidad. Vamos a pasar a filmar una escena muy sexual - Gustavo está eufórico, tiene los ojos muy abiertos, las ideas le surgen a cada segundo. - Cámara, vas a grabarlo todo, pero sin que salga un solo miembro masculino. Todo lo demás sí, que se vea la pasión desatada -

Laura comienza a pensar que a su chico se le ha ido la cabeza, pero ese pensamiento lo amortigua la sensación de que por primera vez está haciendo algo grande, algo que se expondrá en un festival, que la verán críticos, actores, directores... que lo tiene que dar todo.

Así lo hace.

La escena, de una sola toma, comienza con los dos chicos de pie, delante de Laura, la cual, sentada al borde de la cama, baja los pantalones al primer chico, dejándolo desnudo, como está su "hermano".
El cámara no sabe donde ponerse para grabar la escena y que no se vean los dos miembros masculinos. Gustavo, que lo ve dubitativo, se coloca detrás de el y le guía tomándolo por la cintura.

Laura tiene ante sí dos miembros a cual más apetecible y a cual más creciente. En un alarde de la mejor Chloe Sevigny, toma los dos miembros con sus manos y se acerca a ellos. Coloca su boca como si fuera a mamarlos y comienza a realizar una fabulosa simulación de mamada en el aire, con ellos tomados con sus manos. La cámara solo capta, detrás de los dos chicos, el movimiento más que sensual de la cabeza de la joven, mientras ella con la boca abierta simula que cambia de miembros cada 5 o 6 segundos. La escena está quedando muy realista.
El problema comienza cuando, por la fricción de las manos de Laura y por la cara de vicio que la joven pone simulando las mamadas, las dos pollas comienzan a crecer y a engordar lentamente.
La cámara capta los miembros ligeramente, es difícil grabar esa escena sin que se vea nada.

El segundo chico, con un empalme ya más que considerable, se separa, toma a Laura de las manos y la pone de pie en la cama. Le agarra las finas gomas de su tanga y la deja completamente desnuda. El primer joven da la vuelta a la cama y se coloca a su espalda.

La cámara hace planos altos, que no se vean miembros sexuales explícitos y menos los masculinos, ya totalmente duros y gordos.


Ambos actores tumban a Laura en la cama. Uno comienza a besarla desde arriba, agachado y al revés sobre su cara, el otro, mucho más lanzado, le abre las piernas y comienza a besar el interior de las mismas, subiendo cada segundo un par de centímetros más.

El cámara, por orden de Gustavo intenta hacer una toma cenital, desde arriba. En ella se aprecia a la joven desnuda, y con dos cabezas, una arriba y otra abajo, dando buena cuenta de su piel.

El chico que trabaja las piernas de Laura comienza a mover la cabeza ritmicamente, como si le estuviera haciendo un cunilingus más que aceptable. El chico de arriba ha dejado de comer su lengua y se encamina hacia sus grandes pechos.

Esta situación hace que Laura se encuentre con una lengua a escasos centímetros de su coño y a una polla a escasos centímetros de su boca.

Y a Laura, por primera vez en su vida, se le escapan las ganas de ser actriz famosa.

El chico que está entre las piernas, no puede más ese olor, ese sabor, ese calor.... Saca su lengua solo un par de centímetros más y con su punta roza el clítoris de Laura, que responde a ese estímulo con un jadeo supremo.




La joven tiene a 3 centímetros de su mejilla izquierda una polla grande y dura.

El cámara, siente el aliento del director en su cogote. A través del visor trata de "no ver" miembros masculinos, pero estos cada vez están más grandes y largos, la tarea se la está haciendo más que difícil.

Gus solo ve a tres actores implicados en su proyecto, dando el máximo y esforzándose delante de la cámara.
Gus no ve como su novia, levanta la mano izquierda y toma la verga ya durísima del chico que le está comiendo los pezones.

El cámara ya no sabe que hacer para esconder todo lo que está pasando encima de la gran cama y decide que ya es suficiente y que si el director quiere cortar o pixelar durante el montaje, que lo haga el mismo.

Laura está con las piernas abiertas y sintiendo como la lengua del joven busca impaciente su clítoris, ya sin ningún tipo de disimulo. Lo acaricia con la punta, lo lame con toda la lengua, juega con el, lo saborea.
El primer chico, encima aún de sus grandes pechos, los amasa con ambas manos, los estruja con cuidado, los lame con ansia, chupa los pezones, ya muy duros, ya muy brillantes.
Laura no siente más que placer. Con su mano izquierda ocupada con la polla del chico baja su mano derecha hasta la cabeza del que se encuentra entre sus piernas, empujándole más aún hacia sus adentros.

El cámara siente ya una gran erección.

Laura se lleva la mano ocupada por la verga del joven hasta su cara, y sin pensarlo demasiado se la introduce en la boca. El joven actor da un respingo y suelta un leve gemido de placer.
El segundo chico ve la escena y sin poder esperar más se incorpora dejando ver su tremenda erección.
Acto seguido abre un poco más las bonitas piernas de Laura y, apoyándose en el colchón, le inserta despacio su polla en el chorreante coño de nuestra amiga.

Laura grita, con la polla dentro de su boca el grito es más bien algo gutural. El joven comienza a cabalgar a la actriz, no despacio, a buen ritmo, sin parar. Laura solo puede gemir, y chupar; chupar y gemir.

Gus aún ve a tres actores dando el máximo.

El cámara ve un trío en toda regla, con una chica empalada por la boca y el coño, retorciendose de placer.

El chico que tiene su polla en la boca de Laura comienza a follársela por ese orificio. Más despacio que su compañero, pero casi igual de placentero que el.
Laura se siente a merced de dos hombres y eso le gusta, está en trance y solo espera recibir placer, mucho placer.

El chico que está entre sus piernas deja de follársela, saca su polla y contempla como su amigo está disfrutando de esa boca y como Laura le guía con las manos en las nalgas de su "penetrador".
El muchacho, que parece el más lanzado, vuelve a acercarse a la pareja, interrumpiendo su placentera mamada.
El chico se separa de ella y Laura se queda sola en la cama, tumbada boca arriba, a merced de ambos actores.

En la habitación reina un caluroso silencio.

El chico más lanzado se acerca a Laura, la toma de las manos y la incorpora. Ahora es él el que se tumba boca arriba en la cama. Laura sabe que quiere y se lo va a dar. A gatas Laura se coloca encima del chico, toma su polla con la mano y se la inserta. Entra fácil, está muy mojada, excitadísima. Comienza a cabalgarle, primero despacio, luego aumenta el ritmo, hasta que sus pechos bailan al son de sus violentos movimientos pélvicos.
Laura espera impaciente que el otro joven se coloque delante de su cara para poder seguir mamando su polla. Pero la espera es en vano, el joven no aparece.

El colchón se mueve y un sospechoso peso hace aparición detrás de los dos "folladores".
Una lengua furtiva comienza a lamer las nalgas de Laura.
Esa misma lengua busca el centro de esas calientes nalgas.
Dos manos abren esas nalgas aprovechando que el movimiento sexual ha cesado levemente.
La lengua se cuela entre ambos trozos de dura carne y buscan el año.
Cuando llega a el, comienza a moverse rítmicamente.
Laura siente un placer antes desconocido, una polla en su coño y una lengua en su culo.

Lo más parecido fue aquel verano donde se folló a un italiano desconocido. Un vicioso, la puso a cuatro patas y mientras se la follaba por el coño, aprovechando para meterle un dedo en el culo. A Laura no le sentó muy bien al principio, pero a medida que el sucio italiano insistía, acabó teniendo un más que increíble orgasmo.

Recordando este pequeño flash, Laura vuelve al presente, justo cuando extraña la lengua en su culo. Las manos siguen ahí y abren aún más las nalgas.
Algo comienza a abrirse camino entre ellas, algo grande, más duro que la lengua anterior, igual de caliente... menos húmeda.

Duele

Laura sabe que el chico se la intenta meter por el culo.

Duele

Tiene su cuerpo lleno de una gran polla, a muy pocos centímetros de la que está intentando entrar ahora.

Duele

Entra, va entrando. La cara de Laura denota dolor. La boca se tensa, se abre, no emite sonido alguno. Solo un "Ah... ah... ah"

Esa segunda polla le parte el alma,el aliento, el placer, el culo, el cuerpo.

Ya está toda dentro. Lo sabe porque siente.

Gus mira la escena mientras se mordisquea el labio inferior. El cámara podría perfectamente ser un trípode. El empalme que tiene es considerable y ya no trata de esconder planos explícitos.

El cuerpo de Laura es ahora el rellano de un bocadillo de carne. El chico de abajo se mueve lentamente, con ritmo. El chico de arriba, el que le está partiendo el culo, lo hace más despacio aún. Haciendo que la niña comience a gozar, tanto física como mentalmente. Solo de pensar que dos modelos/actores le están haciendo algo que ella solo había fantaseado con su consolador y en las tardes de soledad.... eso hace que su mente tenga un orgasmo por segundo.
Su cuerpo tiene el primero. Su garganta lo deja escapar, un grito gutural intenta salir de entre los dientes de Laura. no puede más y abre la boca dejando salir todo ese placer.

Los gemidos de la chica hacen que los dos hombres comiencen a sospechar que sus corridas llegarán pronto.

El segundo, siempre tan atento el, decide que es hora de dejar el culo de Laura y sale, dejando un agujero considerable en el año de la joven actriz. El primero, el que está debajo, observa el movimiento y detiene sus embestidas.

El que ocupaba el culo de nuestra amiga, la incorpora y ella, sacando con esmero la polla de su coño, se arrodilla en la cama. Casi avergonzada, nerviosa. Ese repentino parón la hace volver un poco a la realidad.
Pero no tiene demasiado tiempo.
Los dos chicos se ponen de pie y sin mediar palabra comienzan a masturbarse delante de Laura, a pocos centímetros de su cuerpo. Las dos pollas brillan, se mueve... incluso suenan.

La leche de los dos hombres no tarda en derramarse sobre Laura. Algunos chorros le salpican la cara, otros caen sobre sus grandes pechos. Ella no sabe que hacer... hasta que unas gotas le caen en una mano... la cual, en un afán goloso, se la lleva a la boca para probar la leche que le ofrecen los chicos.
Le gusta.

Intentando que pase desapercibido, busca con sus dedos la leche de sus pechos, se los lleva a la boca, los saborea.

Ya sin disimulo, se relame los labios, viciosa, caliente.

Los chicos se alejan.

El cámara se entretiene con la cara de Laura, desconocida y llena de calor, mejillas sonrosadas.
Gus se retira sin decir nada.
Los dos chicos se sientan en la cama.
Laura se recuesta.

En el previo del festival de cortos y después de que Gus maquetara la cita... intentando cortar lo más posible las escenas que han quedado más porno.

Por descontado que el corto no pasa los visionados previos y se queda fuera de concurso. Gus está al borde de la psicosis. Cuando en el estudio alquilado para el montaje coincide con el cámara y le cuenta que no ha sido seleccionado, el cámara le ofrece algo alternativo.

Gus y Laura ganan al mejor director novel y mejor actriz revelación respectivamente en un festival de cine erótico bastante importante.

Gus tiene sus ilusiones a punto de cumplirse cuando le ofrecen trabajar para una productora muy reconocida.

Por su parte Laura está cumpliendo su sueño, con más placer y sudor del que tenía pensado, pero es una actriz en toda regla y famosa... muy famosa.

El cámara.... el cámara es un cachondo.

Fin

7 ago. 2012

Regalo


Hacía mucho, pero que mucho tiempo que Covi pensaba en regalárselo a su marido.

Su relación era buena, llevaban muchos años casados, otros tantos juntos y ambos sabían que tanto el uno como el otro habían tenido algún escarceo extramatrimonial. Nunca quisieron saber hasta donde, pero ambos lo sabían.
La pareja de trentaitantos, como tantas otras, era absolutamente normal, con sus bajones, sus alegrías y sus penas. Con respecto al sexo, que es lo que nos ocupa en este blog, las cosas comenzaban a enfriarse. Cuando lo hacían, lo hacían bien, sin prisa y disfrutaban los dos, pero la rutina y quizás el cansancio hacia mella y sus encuentros sexuales no pasaban de uno o dos al mes.

Covi tenía la persona ideal, era una amiga del trabajo, Bea. Una chica muy atractiva, más joven que ellos, 25 años y muy fogosa.

Covi lo había comprobado en un par de ocasiones en las cenas de empresa, por como bailaba tanto con chicos como con chicas, por como salía de los baños de alguna disco despeinada y limpiándose la comisura de los labios.

Covi sabía de sobra que no salía de beber agua del grifo.

El plan era dar una sorpresa a su chico. Una noche en su casa, vendarle los ojos y hacer que pasara Bea.
Pero no os confundáis, ella no quería un trio no, eso era peligroso y confuso. Ella quería regalarle una felación a dos bocas, cuatro labios y un par de lenguas. Una de las fantasías más típicas y excitantes de todo hombre.
Con esta idea se ahorraba que su marido metiera su polla en el coño de otra mujer, confusiones y celos. Covi lo tenía todo planeado, al milímetro: Su marido atado, vendado y boca arriba en la cama. Primero comienza Covi, luego hace pasar a Bea, las dos le maman la verga hasta que noten que va a explotar, deja ver al marido lo que pasa en sus bajos y luego Covi y solo Covi se lo folla, mientras Bea mira y hace lo que le de la gana, luego si todo va bien, otra mamada doble y se repite el cuento.
Ese era el plan a grandes rasgos.

Pero como en todo plan hay un preparativo, y el primero era decirle a Bea lo que tenía pensado.
Se conocían desde hacía 5 años, tomaban el café de las 10:00 juntas y hablaban de sus cosas, pero pocas veces intimaron, con lo cual la conversación iba a resultar violenta y difícil.

En el café del lunes Covi comenzó a preguntarle cosas a Bea más personales: Si tenía novio, novia, si salía muchas noches. Covi sin sospechar nada, le respondía confiada

En el café del martes Covi sacó el movil y fingiendo que mensajeaba a su marido acabó por enseñarle una foto del susodicho a Bea, la cual elevó las cejas en una señal de aprobación muy típica de las mujeres.

En el café del miércoles Covi le dijo a Bea que ella y su marido habían tenido sendas aventuras extramatrimoniales hacía ya bastante tiempo, pero que ambos las sabían y que se habían perdonado. Bea, para satisfacción de Covi, quiso saber en que habían consistido dichas relaciones, a lo que Covi respondió inventándose ambas, ya que como os había comentado antes, no las sabía.

En el café del jueves Covi le dijo a su amiga que le había enseñado su foto del Facebook a su marido y que este la había dicho que "tenía una amiga muy, muy atractiva". A lo que Bea, divertida y ligeramente ruborizada, contesto "dile que su mujer también es muy atractiva... como el"

 En el café del viernes Covi le soltó la bomba:

-Bea, quiero proponerte algo, no espero que me digas que sí, y tampoco espero que te enfades o te parezca mal. Te conozco, eres muy bonita y si te ofrezco esto es por que confío en ti y sé que entenderás mi propuesta.
-Huyyy, Covi, me estás poniendo nerviosa, ¿qué necesitas?
-Quiero hacerle un regalo a mi marido..... y te necesito. Bea abrió los ojos mucho, y de su boca igualmente abierta no salió ni una palabra.
-No, no es ni un trio, ni que tu te acuestes con el - Aclaró Covi Bea se relajó.
-¿Entonces?
-Quiero hacerle..... una felación.... contigo - Logró decir Covi roja de vergüenza y no pudiendo mirar a su amiga a la cara. Después de varios segundos de incómodo silencio, Bea reacciono.
-Pero estás loca? El lo sabe? Te parezco tan puta como para aceptar?-

Covi no sabía donde meterse, no había sospechado que la reacción de Bea pudiera ser tan mala.
-Perdona, perdona, de verdad, lo siento, pensé que.... no sé que pensé, perdóname, lo siento en el alma-

Y con estas palabras se levantó de la mesa y se fue con un paso más que ligero.

Covi se metió en su despacho y no salió de allí en toda la mañana, no quería por nada del mundo cruzarse con Bea. Pensó que lo mejor sería enviarle un mail pidiendole perdón y discreción a partes iguales, que ella olvidaría el tema y que entendería que no le volviera a dirigir la palabra nunca más. Justo cuando estaba abriendo el programa de correo electrónico, le sonó el móvil. Desbloqueó la pantalla y allí aparecieron las palabras que por nada del mundo esperaba:

"Nuevo mensaje de Beatriz"

Suponiendo que le diría de todo menos palabras bonitas abrío el mensaje y allí aparecieron otras palabras que esperaba mucho menos:

"Lo harémos. Quiero que estés conmigo todo el rato. No me dejes a solas con el"

Escueto y claro. Covi no sabía como actuar, así que locura por locura:

"Acepto todas tus condiciones. Muchas gracias de corazón. Mañana a las 20.00 en mi portal"
Y escribiéndole la dirección de su casa cerró el móvil.

A las 15.00 ambas chicas se cruzaron en la puerta de salida de su trabajo. Covi no sabía como reaccionar, pero Bea le lanzo una leve sonrisa.



El marido de Covi era un chico de estatura media, buen físico y atractivo, llevaba bien la edad que tenía y atraía a las mujeres.
El sábado se levantaron los dos sobre las 9 de la mañana y Covi tenía un brillo especial en los ojos.
Hicieron vida normal, rutina de fin de semana, prepararon un desayuno copioso, salieron a hacer compra, comieron, pequeña siesta y.... justo en ese momento toda la rutina del sábado se fue al traste.

-Quiero que hoy no salgamos, quiero darte placer esta noche... como nunca lo he hecho - Le espetó Covi a su chico.

-Wow, suena bien - Dijo torpemente su marido.

Covi le tomó de la mano y se lo llevó a la habitación. Le ordenó que se desnudara delante de ella que, sentada al borde de la cama, le observaba sin perder detalle. Cuando se plantó delante de ella, completamente desnudo, Covi le tomó la ya semi erecta polla con las manos y se la llevó a la boca.
Un leve "MMMMMHHH" hinundó la habitación.

Covi sabía lo que le gustaba a su chico y sin soltar la polla de este, comenzó a quitarse la ropa que podía. Pantalones, calcetines, tanga. cuando quiso quitarse la parte de arriba solto la verga ya durísima de su chico y se deshizo de camiseta y sujetador.

El cuerpo de Covi era muy bonito, cintura delgada, unos pechos pequeños y muy elevados, y un culo grande pero en su sitio.

Ya desnudos los dos, Covi hizo tumbarse a su marido en la cama, boca arriba. Con su lengua recorrió de arriba a abajo el cuerpo de su chico. Sacó de debajo de la almohada dos cinturones de los dos albornoces que usaban ella y su marido y con un rápido movimiento, ató a su chico las manos a la cama. Este no pudo más que abrir los ojos y sonreír nervioso, excitado... preocupado?
Una vez bien atado, Covi miró el reloj de mesita que tenían en la habitación. Marcaba las 19:58 Por un momentos y durante 3 minutos, mientras estaba sentada, perdida en sus pensamientos, masturbando lentamente a su marido, sin mirarle.... supo que Bea no vendría.
"Hubiera sido demasiado fácil" pensó Covi. Volvió a mirar el reloj: 20:01 y el timbre de la puerta sonó.
Su marido sobresaltado, bufó quejándose, pero solo tuvo unos segundos de realidad. Los justos para darse cuenta de que Covi le dejaba allí, desnudo, atado y empalmado, mientras ella se levantaba de la cama, se ponía su albornoz (sin cinturón) y se dirigía a abrir la puerta.

Con un "Pero Covi vístete...." la chica desapareció de la vista de su marido.

En el recibidor, Covi abrió la puerta y allí estaba Bea. Vestía un vaquero cortado muy arriba, con sandalias, una camiseta blanca casi transparente y gafas de sol.

-Gracias por venir - Susurró Covi dándole dos besos
-De nada... esto es una locura Covi, yo...-

En ese momento, de la otra parte de la casa las interrumpió la voz del marido diciendo "¿Quien es?"

Covi tomó de la mano a Bea y la llevó a la habitación contigua al dormitorio.

-Está desnudo y atado. Yo también creo que es una locura. Ya no sé qué hacer- Reconoció una nerviosa Covi tomando las manos a Bea
 -Está bien, tranquila, todo es cosa tuya, si quieres dejarlo, me voy sin hacer ruido- Bea bajó la cabeza, estaba nerviosa, asustada
-Verás... yo... tu... no sé...- Covi le levantó la cabeza y con un pequeño beso en los labios le susurró "Vamos a hacerlo".

Bea sonrió.


Covi apareció en el dormitorio de nuevo. Sonriente se sentó en la cama al lado de su maniatado marido

-Tranquilo, solo era una vendedora-

Sin más abrió el armario y sacó una corbata, con un suave beso en los labios se la colocó a su marido alrededor de la cabeza a su marido, cegándolo. La respiración de este volvió a ser rápida, la excitación había vuelta tras la interrupción.
Covi bajo parándose en cada poro de su cuerpo, besándolo, hasta que se volvió a encontrar con la polla de su hombre. La tomo con la boca, sin tocarla con las manos. Movimientos profundos pero suaves, hasta el fondo de su garganta.

Covi levantó la cabeza y vio a Bea, en la puerta, con sus braguitas blancas y su sujetador a juego. Mirando nerviosa, con un dedo en sus labios.
La imagen era de una niñita asustada.

Covi dejó la polla de su marido y se acercó a ella. La tomó por la mano y la acercó a su chico. Este levantó la cabeza, extrañado por la desaparición de la boca de su chica en su abrazo a su verga.

Las dos se arrodillaron delante de los pies de la cama, con la visión de los huevos y la dura polla del chico delante suya. Covi no dejaba de masajearla, mientras que Bea no miraba la polla, miraba las manos, la cara, los brazos de su amiga.
Covi en una mezcla explosiva de celos y sobre excitación, tomo la polla por su base y se la ofreció a Bea con una sonrisa nerviosa. Bea reaccionó de una forma sorprendentemente cómica: se llevó la mano a la frente en un gesto de sorpresa y humor, sonriendo y negando con la cabeza.
La complicidad de las dos chicas se vio interrumpida por el "Covi, ¿Que haces? Me estás volviendo loco" que dijo su marido con las manos atadas y con los ojos vendados.
Covi volvió su vista a Bea que, mordiéndose el labio inferior, se acercaba peligrosa y lujuriosamente a la polla del hombre.

Los celos iban en aumento exponencialmente según se acortaban los centímetros de la polla de su marido a los labios de Bea. La excitación apareció potentemente cuando esos mismos labios rodearon el glande de su marido y Bea cerró los ojos. El "MMMMMHH" de su chico hizo que a Covi su entrepierna le vibrara.

Bea solo se había metido el glande en la boca, pero lo besaba, succionaba con cuidado. Covi sabía que esa maniobra a su chico le volvía loco y eso la volvía loca a ella también.

El chico no sospechaba nada, el solo sentía placer, mucho placer.

Fue justo en el momento en que entrecerró sus piernas levemente en torno al cuello de Bea cuando comenzó a sospechar algo, ya que es un movimiento que a su mujer le encanta y que responde con sus manos rodeando el abdomen de su amante. Pero en este caso no.

Ahora los labios de Bea bajaban ligeramente y volvían a subir. Lo hacía muy despacio.
Covi se estaba dando cuenta de que su amiga era una experta mamadora. Sin usar dientes, solo labios y lengua. Su marido levantaba las caderas (signo inequívoco de que le estaba volviendo loco) Covi estaba muy excitada, demasiado. Decidió actuar y levemente tomo la nuca de Bea, por debajo de su pelo y le marco un ritmo suave, despacio, practicamente el mismo que llevaba su amiga... pero Covi quería tocar, sentir.

La imagen de una chica mamandosela a su marido, este retorciendose de placer y ella ayudando a la "extraña" hacía las delicias de su coño.

Bea subió la boca y dejó al aire la más que brillante y dura polla. Tuvo la elegancia y el valor de pasar su mano por la polla del hombre para limpiar su saliva de la misma y tomando por la nuca de la misma manera que se lo había hecho a ella, hizo que Covi bajara a mamar la polla que por papeleo le pertenecía. Allí la tomó.
En ese momento en la cabeza de su marido una chispa saltó. no sabía decir que pasaba, pero pasaba algo, extraño, inusual... pero no sabía decir que era. Solo pudo esbozar un "Uuuuf, nena me estás matando" Covi mamaba deliciosamente la polla de su hombre, mientras que Bea miraba, sin parar de morderse nerviosamente los labios.
Ahora su marido tenía las piernas totalmente abiertas, dejándose hacer, entregándose al placer de la boca de su esposa. Esta mamaba con avidez, jugaba con la lengua sobre el glande de su hombre, con las manos en sus testículos..... y con los ojos buscaba a Bea. Bea se había colocado de rodillas al lado de la pareja, viendo la escena comenzó a despojarse del poco algodón que ocultaba levemente su cuerpo.
Braguitas y sujetador abandonaron su piel y su bonito, pequeño, voluptuoso y redondo cuerpo se mostró en todo su esplendor. Con su mano derecha comenzó una suave masturbación, despacio, disfrutando de el porno en vivo que le ofrecía la pareja de amigos.
Con la otra mano comenzó a acariciar la espalda de Covi, que con su mano derecha busco el contacto tranquilizador y cómplice con su amiga.

Covi sabía que la polla de su chico estaba ya al 100% de dureza y excitación y decidió pasar a la segunda parte del regalo. Saco de su boca el pene e incorporándose se sentó al lado de la cabeza de su marido, aún ciego. Covi miró a Bea y esta asintió, nerviosa, excitada. En un rápido movimiento la esposa quitó la corbata que cegaba a su marido. Este, aún atado de manos, tardó unos segundos en acostumbrar su mirada a la nueva situación. Cuando por fin lo consiguió, levantó la cabeza dirigiendo su mirada a su entrepierna, la cual notaba la suave masturbación que le estaba ofreciendo unas pequeñas manos.

No pudo articular palabra, simplemente su cerebro se colapsó al ver dos cabeza, dos caras bonitas entre sus rodillas flexionadas. Su mujer.... y otra chica, más joven, le sonaba la cara, pero en ese momento no se fiaba de su memoria, no se fiaba de nada.

-Míranos- Le dijo Covi.

Así lo hizo.



El chico vio como las dos chicas bajaban sus cabezas y comenzaban a jugar con sus lenguas y labios. La polla la tenía sujeta por la base Covi, la cual después de dos lamidas en el glande, se la cedía a la otra chica, la cual besaba, lamía y chupaba con ternura la dura y sorprendida polla.

-Pero Covi... yo- Trató de decir el chico.
-Míranos, mira como te la chupamos las dos- Sentenció Covi.

Así continuaron.

Las mamadas cada vez eran más largas entre una y otra, la sed se apoderaba de las chicas.
Las dos bocas jugaban a la vez con la carne dura y venosa. Juntando sus labios, sus lenguas sobre el glande del hombre, el cual miraba y se retorcía de placer.
Fue Bea la que en un impulso de lujuria, se animó a levantarse y soltar las manos atadas del chico. Covi al verla solo pudo sonreirla... con la polla de su marido dentro de la boca, en un gesto cómico y cómplice. El hombre no quitaba ojo de la "invitada", le gustaba, era muy atractiva, se la estaba chupando muy bien... y su mujer estaba allí.

Cuando Bea volvió a la entrepierna del hombre, Covi le pasó la polla, Bea la agarró con cuidado y comenzó a chuparla, mecánicamente, despacio, con el mismo ritmo, igual que un robot. Labios cerrados sobre la base y el tronco, lametazos en el glande y vuelta a empezar.
Covi vio que la polla de su marido estaba perfectamente cuidada y decidió darse placer por primera vez aquella noche. Se subió a la cama, abrió las piernas sobre la cara de su marido, se arrodillo sobre ella y con sus manos se abrió los labios vaginales, poniéndolos sobre los labios de su hombre. Este no pudo más que tomar con sus manos las nalgas de su mujer y comenzar a lamer todo el sexo que ella le ofrecía, le regalaba.

La respiración de su marido chocaba contra la entrepierna de Covi, mientras que su lengua penetraba y buscaba el clítoris.
El placer no podía ser mayor.

Covi se corrió entre temblores y gemidos de placer, arañando el pecho de su marido entre gemido y gemido.
Bea observaba toda la escena sin soltar la polla de su amante con los labios. Excitada como estaba decidió jugarse el tipo y arriesgarse a una nueva maniobra. Soltó la verga y con su lengua buscó los huevos del hombre, que encontró calientes, los lamió para, acto seguido, seguir bajando con su lengua hasta el ano del chico, el cual, cuando comenzó a notar que una lengua comenzaba a hurgar en ese lugar, dio un respingo, un grito ahogado de placer.

Covi se percató del movimiento a sus espaldas, se liberó de la lengua de su marido y bajó a ver como su amiga le daba placer a su chico. Bea cuando vió que había público asistente, dejó de lamer el ano del hombre y, avergonzada, se quedó mirando a la esposa de este.

-Me encanta como eres, ¿me dejas hacérselo a mi?-
-Claro... es tuyo-

Las dos chicas sonrieron divertidas y excitadas.
El marido no daba crédito, estaba en el cielo, la polla no bajada de su erección, el calor, el placer, todo le daba vueltas. La lengua de Covi comenzó a trabajar el ano de su chico y sus manos a pajear la dura verga. Entonces fue cuando Bea decidió dar rienda suelta a sus instintos más ocultos.

Con el marido boca arriba en la cama, con las rodillas flexionadas y Covi de rodillas, entre sus piernas, con el culo en pompa y las piernas ligeramente separadas, Bea se lanzó a lo que había estado deseando toda la velada.
Con leves caricias relajó a Covi, que estaba absorta dando placer anal a su chico. Las caricias en la espalda se hicieron más precisas, más largas.
Con sus manos fue bajando hacía las nalgas de su amiga. Cuando llegó a ellas se aseguró de que su acto no perturbaba a Covi y se colocó justo detrás de ella. Ahora eran las dos manos las que acariciaban ya sin ningún pudor las nalgas de su amiga. La respiración de Covi se estaba acelerando, el movimiento de su espalda así lo delataba, "buena señal" pensó Bea. El siguiente paso era más complicado, Bea acercó sus manos donde las dos nalgas se juntan y comenzó a acariciar la raja del culo de Covi... despacio, suavemente.
No había noticias de que a su amiga le desagradara este nuevo paso. Bea de vez en cuando daba rienda suelta a su furor y, sin que nadie se percatara, pasaba su mano por el coño húmedo, recogiendo alguno de sus jugos y llevándoselos a su boca, donde su lengua los devoraba con avidez.

Bea ya no podía más. Se percató de que Covi había dejado el culo de su marido y volvía a centrarse en su polla, mamándola como una loca.
El hombre la tenía tomada por la cabeza y le marcaba el ritmo. cuando covi bajaba la cabeza para casi llegar a tocar los huevos de su marido, Bea veía como este la miraba.
Bea en un segundo de locura le sonrió y sacó la lengua, retorciendola hacia arriba con lujuria y locura juntas, en un gesto lleno de morbosidad.
Ya no podía esperar más.

Abrió las nalgas de Covi y sin miramientos, sacó esa lengua juguetona. Abrió con sus manos el coño de su amiga y sin pensarlo, como le gustaba a ella, como lo había hecho con sus diferentes novias y amantes ocasionales, comenzó a lamer, comer, succionar, penetrar y jugar con el coño de Covi. Esta solo pudo jadear con la polla de su marido en la boca.
El hombre que sabía que pasaba, tomó a su esposa por los pelos y, literalmente, comenzó a follar a Covi por la boca.
La escena siguiente era devastadora.

Covi se corrió con un alarido animal en la boca de Bea que, experta bisexual, no paró de lamer el mojado sexo, hasta que las convulsiones de su amiga cesaron. El marido no pudo más que correrse cuando su mujer gritaba como una loca por las embestidas de su amiga.

La corrida acabó en su abdomen, blanca, caliente.... Cuando Bea notó que ambos acababan de orgasmar, se incorporó y sin preguntar a nadie, se acercó a las gotas de semen que descansaban en los abdominales del chico, tomó a Covi por la nuca y las dos comenzaron a limpiarle con las lenguas las gotas del blanco y caliente liquido.

Un beso apasionado y húmedo entre las dos chicas, cerró la sesión de limpieza.


Veinte minutos más tarde, mientras el marido de Covi se duchaba, el silencio finalmente se rompió.

-Espero que no te haya molestado nada- Dijo tímida Bea
 -Me has sorprendido, no sabia que tu... que eras...- Trató de decir Covi

Las dos chicas sentadas en la cama una al lado de la otra, desnudas y confesándose. La imagen era tierna, más que erótica.

-Siempre me has gustado mucho Covi. Me ha encantado ayudarte en tu regalo, he disfrutado muchísimo-

La velada termino con silencios incómodos y con castos besos entre los tres integrantes.

Solo un "Te llevo en coche si quieres" fue el preludio a un último "no gracias, quiero ventilarme un poco caminando".


Covi y su marido no se dijeron nada, en sus mentes estaban aún muy frescas todas las emociones y placeres de la velada.
Se durmieron abrazados uno al otro y apenas soñaron nada.


A la mañana siguiente, fue Covi la que bajó a por los periódicos, mientras su chico preparaba los desayunos.
Se habían levantado cariñosos y solamente habían hablado mientras se duchaban juntos.

-Lo pasado pasado es, es un regalo, hemos disfrutado los dos y espero que esto no afecte a nuestra relación- Dijo Covi
-Por supuesto que no- Atajó su marido
-Te quiero-
-Te quiero- Respondió el dándole un suave beso en los labios

De camino al kiosco, en el móvil de Covi sonó el tono de mensaje.
Supuso que era su chico para recordarle algo.

Mensaje de Bea: "El jueves tengo cena con amigas en mi casa Me gustaría que vinieras y las conocieras"

Covi sintió que el fuego la devoraba por dentro y comenzó a teclear en su móvil:

"Donde vives?........."

19 nov. 2011

Pero... ¿Qué haces?

Ania no estaba convencida en absoluto de dos cosas:
No estaba convencida ni de que seguir con Sergio era buena idea; ni el ir a un festival donde solo habría actores porno y chicos con espinillas y salidos con teléfonos haciendo fotos y vídeos.

Pero Sergio, como siempre, no daba opción: "Ya verás, lo vas a pasar bien, aprenderás cosas nuevas. Además estás muy buena; ¡Igual te confunden con una actriz porno!".
Estos momentos eran los que Ania se preguntaba por que estaba saliendo con este chico desde hacía ya 3 años. La respuesta era siempre la misma: "pobrecito, estaría perdido sin mi".

Las cosas hacía unos cuantos meses se habían puesto difíciles para ella. Sergio había entrado a trabajar en una fábrica y su temperamento y personalidad habían cambiado. El achacaba ese cambio a los turnos de noche, largos, tediosos. Ella sabía que allí los compañeros eran unos zafios sin escrúpulos. Lo supo cuando en una cena con mujeres se dio cuenta de ella y otra mujer de unos cincuenta eran las únicas mujeres que se habían atrevido a ir. Los piropos más o menos ofensivos hacía Ania volaban por encima de las patatas bravas y las raciones de pollo al ajillo. El se reía con cada tontería que salía de la boca de los compañeros. Quería ser uno de ellos y, Sergio que siempre fue muy débil mentalmente, se dejaba llevar por ese ambiente.

Ania es una chica bajita, morena, con el pelo liso y por la nuca. Una cara muy bonita. Nunca ha sido de las que se visten rompedoras, pero tiene un cuerpo muy bonito, con un culo rellenito pero respingón y unos pechos muy generosos y bien altos... un bombón.
Sergio la había conocido en la discoteca de moda de la ciudad, iban a la misma universidad y se conocían de vista. Se enrollaron una noche y hasta hoy.... justo hasta hoy.

Y así llegamos al sábado en cuestión. Sergio rogó a Ania que se pusiera su ropa más sexy. Su chica le dijo que no, que no pretendía que la confundieran con "una de esas furcias". Al final para el regocijo de Sergio, Ania se puso unos pantalones de algodón elásticos muy cortitos, que solía llevar con medias, unos zapatos negros sin tacón y una camiseta ajustada con un ligero escote. Sergio se relamía viéndola a su lado en el coche.

El aparcamiento del recinto estaba a reventar, eran las siete de la tarde y de los coches de alrededor, salían grupos de chicos, hombre solos, algún grupo de chicas en plena efervescencia alcohólica de despedida de soltera y, para tranquilidad de Ania, algunas parejas que "parecían muy normalitas".
En la entrada unos gorilas pedían la acreditación y se dedicaban a mirar a fondo, sobre todo a los jóvenes que entraban ya dando botes y comiéndose las uñas. A Ania los dos seguratas ni la miraron, si percibió unos cuantos pares de ojos de un grupo de chicos que estaba esperando en la cola justo detrás de ella.

- Sergio, controla no vaya a ser que aquí me metan mano o algo peor - Trató de preocupar a su chico.
- Tranquila mujer, que no pasa nada - Dijo Sergio sin mirarla.

El recinto era enorme, lleno de stands pequeños y de varios escenarios más grandes. En muchos de los stands había chicas muy ligeras de ropa entregando folletos o ejemplares gratuitos de revistas eróticas o pornográficas. Sergio se puso en la fila donde había más gente. Mientras Ania trataba de no soltarse de su mano, Sergio trataba de zafarse de ella, para sacar su móvil y hacer foto a la azafata en cuestión. Ania se pensó que quizás la fila era la más larga no por la calidad de la revista, si no por que la chica que las entregaba solo llevaba puesto una pequeña braguita negra de latex y unos zapatos de tacón muy alto. Dos pechos extrañamente firmes apuntaban a todos los chicos que recogían la revista de sus manos. La joven se dejaba fotografiar con ellos e incluso algunos agachaban la cabeza y sacaban la lengua cerca de los pezones de la azafata. Le llegó el turno a Sergio el cual, ante el asombro de Ania, tomó su revista, saco su móvil, lo enfocó a los pechos de la chica y... "Click" les hizo hizo una foto.

Ania no se lo podía creer... "Delante de mis narices" pensaba mientras sus ojos se clavaban en las tetas de la chica.

Nuestra amiga comenzaba sentirse algo avergonzada, su bonito cuerpo no pasaba desapercibido a los ojos de los cientos de chicos y hombres que deambulaban como zombis por el recinto, con cámaras de fotos, cámaras de vídeo y teléfonos móviles de última generación, buscando carne al aire. Se percató que algunos objetivos la seguían y ella trataba de bajarse el pantalón corto y de subirse lo que podía el escote.
Sergio hacia ya unos minutos que la había soltado de la mano y ella apenas se podía fijar en nada, puesto que lo único que buscaba era la espalda de su chico para no perderse en ese mundo.
Llegaron al stand donde dos chicas estaban sentadas detrás de una mesa, firmando vídeos, posters, y tarjetas con su foto. Foto, la cual, las retrataba en pleno sexo oral de una a la otra. Sergio tomó una de esas postales del montón de la mesa y guardó pacientemente su lugar en la fila. Ania trataba de agarrarle del brazo o darle la mano, pero los gestos de Sergio daban a entender que el ahora mismo no tenía novia. Cuando llegó el turno de su novio, este les dio la tarjeta para que se la firmaran y cuando las chicas, sonrientes y en sujetador de encaje, le dijeron algo, Sergio se giró buscando a alguien. Su objetivo estaba a solo un palmo de sus narices; era Ania, que asombrada solo pudo coger el teléfono de su novio y apretar el botón de hacer foto cuando su chico se colocó detrás de las dos mujeres apoyando sus brazos en los hombros.

"Esto ya me parece una falta de respeto" Pensó Ania mientras apretaba el botón del móvil.

- No pasa nada tontona. Son recuerdos. Tu eres mi única actriz - Le dijo Sergio al ver la cara de Ania.

Pero a Ania no le consolaban nada ni las palabras, ni el tierno apretón de nalgas que su chico le estaba dando.

- Además, no has visto como te miran algunos chicos?. Estás tu más buena que muchas de estas tías - Trató de complacer Sergio.

Pero no, Sergio no estaba consiguiendo su objetivo, y menos cuando soltó el culo de su chica y con un "Walaaaa" salió corriendo a un escenario donde cientos de personas se arremolinaban en sus aledaños.

Antes de echar a correr detrás de el a Ania la pararon dos chicos. Eran jóvenes, quizás demasiado jóvenes.

- Hola... nos podemos hacer una foto contigo? - Dijo uno de ellos
- Creo que te equivocas - Trató de explicar Ania
- No, sabemos que no eres actriz, pero estas muy buena - Respondió el otro.

Ania por primera vez en toda la tarde, se sintió alagada y con una sonrisa inocente y paternalista, accedió a hacerse la foto.
El más bajito la cogió de la cintura mientras el otro les sacaba la foto.
En su turno, el alto, con una mano le rodeó la cintura y con la otra hizo que le agarraba un pecho. Ania se sobresaltó, pero se dio cuenta de que el chico solo estaba posando.
Cuando acabó el posado, el chico bajó su mano que descansaba en la cintura de Ania, hacia su culo, el cual acarició levemente. Ania no se atrevió a decir nada, puesto que el gesto fue tan natural que no sabía si fue premeditado o no intencionado.

Ania se encaminó hacia el tumulto que había en torno a un escenario circular donde había corrido su novio. Nuestra amiga estaba decidida a decirle que ella salía de allí y que tomaría el metro hasta casa y que allí le esperaba y....
Un griterío de júbilo y de excitación rompió los pensamientos de Ania. Esta levantó la cabeza y vio como de las cortinas que había en la parte trasera del escenario salían dos chicas. Los flashes comenzaban a aparecer, los "click, click, click" a sonar... y los apretones para ir más hacia el show eran más que evidentes.

Ania notaba que detrás de ella y a sus lados los chicos (todos eran chicos) comenzaban a apretujarse demasiado. Nadie se fijaba en ella. Todos miraban al escenario y a las dos chicas que, con una silla por acompañante, daban rienda suelta a caricias y a morreos muy eróticos.
Una de ellas se hizo con un micrófono y con estas palabras: "necesitamos un voluntario" se acercó al borde del escenario. Ania pensaba que todos levantarían la mano, pero para su sorpresa, vio que solo había unas diez levantadas.

"Vamos valientes" Jaleaba la chica del escenario, mientras que la otra miraba el "ganado" con las manos levantadas.

Con la excitación del momento y el morbo de la situación, Ania no se percató de que los chicos de su alrededor sí se habían percatado de que ella estaba allí: Chica, con ropa agradable, con cuerpo agradable y agradablemente sola...
Una furtiva mano acarició una nalga de Ania. Esta se dio cuenta, pero rezó para que solo fuera un movimiento inocente. La segunda mano que la tocó en su brazo izquierdo si que le pareció que ni era accidental ni inocente, puesto que la estaba acariciando sin pudor alguno. Ania comenzó a sentirse muy incomoda y nerviosa.

Antes de hacer una escena donde ella saldría perdiendo, trató de buscar a su chico. Levantó la cabeza como pudo, entre una mano acariciando su brazo y otra descaradamente en su culo, Ania apenas tenía capacidad de movimiento.
No hizo falta buscar demasiado. Entre gritos de júbilo de los presentes, Ania logró dar dos pasos hacia delante, zafándose así de sus "captores" y logró ver que las dos chicas subían al escenario a un chico... ligeramente familiar.


Era Sergio.

A Ania no le importó que de nuevo una mano le acariciara a modo de prueba su trasero. Con cara de no creérselo trató de avanzar hacia el escenario, consiguiéndolo con mucho esfuerzo. Nuestra amiga acabó por llegar al borde donde pudo ver que sí, efectivamente, era su chico el que se sentaba en la silla.

- Creéis que se le va a levantar? - Preguntó la morena entre la aprovación del respetable.

Ania no se lo creía.

Las dos chicas comenzaron a morrearse a escasos centímetros de la cara de Sergio, el cual no sabía donde dirigir su mirada. Después de esa demostración de amor lésbico, las dos se volvieron hacia Sergio y poniéndose cada una a un lado de su cabeza, sacaron sus lenguas y con la punta de las mismas, comenzaron a lamer la cara del novio de Ania. Esta a su vez, con una mano ya totalmente posada en su nalga derecha, comenzó a sentir un calor que no sabía decir si era, enfado, celos, excitación... o todo mezclado.

Una de las chicas se separó de la cara de Sergio y mirando al público con cara de pícara, se arrodilló delante del chico, le abrió las piernas y, bajo un griterío ensordecedor, le desabrochó el pantalón, le bajo la cremallera y el vaquero acabó en los tobillos de Sergio.

Ania, entre todas esas sensaciones no se percató de que ahora su otra nalga estaba ocupada por otra mano... ambas extremidades masculinas estaban apretando y sobando a conciencia el culo de nuestra amiga.
La rubia no bajó el slip de Sergio aunque el público la animaba a ello, pero sí que bajo su cabeza e hizo en inequívoco gesto de una buena mamada. Ania no sabía si solo se la hacía al aire o si sus labios se pegaban al ya gran bulto que Sergio tenía en su entrepierna.
La gota que colmó el vaso, fue que mientras la mamada al aire (o no) se realizaba, la morena, se subió encima de la silla, poniendo sus pies en los reposabrazos y acercó su tanga a la boca de Sergio, el cual no dudo en tomar por las nalgas y restregar los labios por la parte de alante del tanga de la actriz.

Ania no podía más. Con un gesto de rabia se separó de las dos manos que la sobaban y esquivando a todos los chicos que se encontró en su camino salio de las inmediaciones del escenario con la idea de tomar el primer taxi que viera, llegar a casa, hacer las maletas y marcharse a casa de alguna amiga a llorar sus penas y su experiencia.
Casi lo agradecía, esta demostración de estupidez le ponía las cosas más fáciles para dejar al zafio de Sergio.

Vio a los dos jovencitos que paseaban atónitos entre los stands, mirando a las azafatas que en ocasiones les reclamaban para darles algún folleto y en otras se dejaban fotografiar como hizo Ania al principio de la tarde.

Justo cuando pasaba al lado de otra masa enfervorecida de hombres, a los que apenas vio, de nuevo las voces atronadoras sonaron sobresaltándola. Ania giró la cabeza en dirección al griterío. En otro escenario dos chicos buscaban una chica entre el público para hacerla subir. A Ania se le pasó por la cabeza vengarse subiendo al escenario y dejándose hacer para que su chico se enterara de lo que ella también era capaz de hacer.... pero no.
Se quedó a unos 6 metros del escenario, creyéndose a salvo detrás de varias filas de hombres. El mazas del stripper/actor con el micro en la mano pedía voluntarias. Ania lograba ver algunas chicas que forzejeaban con sus novios, el grupo de la despedida de soltera que, debido a su nivel de alcohol en sangre no se estaban enterando de lo que pasaba.
Justo cuando Ania se giró para proseguir su huida, decenas de ojos se fijaron en ella... y una voz repetía "Tu, tu, sí, tu, la morenita sexy, ven aquí" Ania se giró y vio como el mazas le señalaba y le hacía gestos con la mano.
Los chicos de alrededor la tomaron por las manos y los brazos y, en un abrir y cerrar de ojos, Ania se encontró al pie del escenario y subiendo los pocos peldaños que lo separaban del suelo.

Ya no había vuelta atrás.

Ania estaba arriba, de pie, con dos chicos semi desnudos uno a cada lado y perdida.
Lo primero que hizo fue buscar el escenario donde estaba su novio. Se sorprendió al ver que estaba relativamente cerca y se sorprendió aún más cuando vio que su chico estaba tumbado boca arriba, con los slips puestos, pero con las dos chicas totalmente desnudas, una frotándose como una loca contra su entrepierna y la otra dándole los pechos. Ania no pudo averiguar si su chico se los estaba comiendo o....

De repente cuatro manos se posaron sobre ella, la levantaron del suelo como si no pesara más que una pluma y acabó sentada en la silla. Mientras uno de los chicos dejaba el micrófono, el otro se abrió de piernas y sentándose encima de las de ella, le susurró al oído: "Llegaremos hasta donde tu quieras llegar, preciosidad".

Ania no daba crédito. Allí estaba sentada y rodeada de piel musculosamente desnuda.

Unos labios se encontraron con los suyos, solamente sintió calor, no hubo humedad. Pero todo su cuerpo se estremeció al ver los ojos del chico clavados en los de ella. Cuando se concentró en su situación y dejó de pensar en la de su novio (ya ex a todos los efectos) se percató de que el publico rugía y de que los flashes de las cámaras volaban por los aires. Un leve mareo se apoderó de ella, justo cuando notó dos manos reptando hacia sus tetas, por encima de la camiseta que llevaba. Los alaridos del público masculino la despertaron del letargo y con suavidad apartó con las suyas las furtivas manos de sus tetas.
Cuando volvió a subir la mirada se encontró delante, a escasos centímetros de sus labios un slip negro y lleno de carne bailaba. Con las defensas bajas las manos del chico de su espalda, volvieron al ataque pasando de nuevo a sus pechos. Ania ya no tenía manos para apartar brazos y paquetes.
El de su espalda en un hábil y rápido gesto bajó sus manos hasta el final de la camiseta y en un abrir y cerrar de ojos, Ania se encontró tapándose el sujetador blanco que ocultaba sus generosos pechos. El público enloquecía. A Ania le pareció distinguir en las primeras filas a los dos jóvenes de la foto.
Mientras que ella dudaba de si eran ellos o no, las manos del chico de su espalda de nuevo se posaban sobre su sujetador, esta vez con los dedos abiertos estos tocaban algo de carne de la parte superior de sus pechos. Ania lo sintió con mucho calor. Giró la cabeza en un movimiento instintivo para ver si su chico seguía en el escenario con las dos actrices, pero solo vio un escenario vacío y muchas gente caminando hacia el que ella estaba.

Algo va mal.....

Ania nota como sus pezones ya no tocan algodón con encaje.
Ania mira hacia sus tetas.
Ania ve que entre su bonito sujetador reafirmante y sus pezones hay un par de manos.


"Pero...¿Qué haces?" Se pregunta a ella misma. La respuesta se la da su novio, que en primera fila y con el flash de su móvil echando chispas, jalea la escena como si fuera uno más de los cientos de chicos que hay mirando el espectáculo. "Será gilipollas".

Aprovechando que el chico rapado (llamémosle así puesto que no sabemos su nombre) ha dejado de bailar y ha bajado su cara a la altura de ella y que parece que quiere besarla, esta abre su boca en un gesto instintivo. El muchacho no se lo piensa y ambos se funden en un morreo considerable. El chico J (debido al tatuaje que exhibe en su antebrazo), diestro en el manejo de ropa femenina, aprovecha la situación libre de los brazos de Ania para, en otro rápido movimiento, que su bonito sujetador vuele por los aires.
Ania está atrapada por los labios del rapado, el cual sabe perfectamente cual es el plan a seguir.

Los pechos de Ania están escondidos tras las manos de J. El rapado se separa de su boca y mirando al público se quita su slip, dejando a las pocas chicas presentes boquiabiertas y a los chicos esperando un gran espectáculo con la joven amateur.

Se gira y Ania ve una polla de un tamaño considerable... para estar aún ligeramente flaccida... y se está acercando. El de su espalda logra después de varios minutos que sus pezones comienzen a endurecerse. En un esfuerzo titánico, Ania busca de nuevo a su chico, que esta vez la mira con gesto de preocupación.

"Por fin" Piensa aliviada.

Pero el alivio le dura poco. El rapado toma su verga con una mano, ahora Ania se siente señalada por algo. En apenas un segundo tiene un apetecible trozo de carne a tres centímetros de su boca y no sabe que hacer.

La gente se vuelve loca: "CHUPA... CHUPA... CHUPA" Gritan enfervorecidos.

La polla se acerca tanto que nuestra amiga nota el calor que desprende. En un momento de confusión piensa en abrir la boca y disfrutarla, pero esa gente, ese desconocido... el que la está volviendo loca acariciando sus pezones...
Cuando abre la boca para dejar escapar un suspiro el rapado aprovecha para que su glande toque los labios de la chica. Esta hace un gesto de negación con la cabeza de desaprobación, es algo instintivo, pero el público es soberano y esa soberanía está presente en forma de excitación de jaleamiento... Ania no puede más.

Abre la boca, levemente, casi con timidez sin la forma que ponen las mujeres para chupar o mamar, como si fuera su primera vez la abre esperando que algo entre y salga. Pero nuestra protagonista no es primeriza y en cuanto nota la carne en su paladar, aprieta los labios contra la verga que la está invadiendo. El rapado la señala y mirando al público hace gestos de aprobación.

J suelta sus pechos, ya ha conseguido lo que quería y ahora le toca a el disfrutar de la vista. El rapado saca su polla de la boca de nuestra amiga. Esta ya tiene una considerable excitación... la polla también.
Como en trance los dos chicos levantan a Ania de la silla. Ella trata de tapar sus grandes pechos con las manos, pero sus manitas son muy pequeñas y sus pechos muy grandes. Mira a su chico que ya le devuelve la mirada atónito. La chica se da cuenta y con un gesto de "jódete" baja sus brazos. La visión de las tetas hace que el público se vuelva más loco, las cámaras y móviles trabajan a destajo.
J se pone de nuevo a su espalda, la toma por la cintura y con otro rápido y felino movimiento, le desabrocha el pantaloncito y en dos segundos Ania ya solo está en tanga.
Ania no para de mirar a su novio (ex, como ya hemos hablado) aguatándole la mirada.




El rapado la levanta y se la pone en la cintura, colocando las piernas de la chica rodeandolo. Se dan un húmedo beso.
El chico se sienta en la silla, con ella encima. J la vuelve a levantar y la gira, para que le de la espalda al rapado y la cara al público.
El rapado comienza a sobarle las tetas, no es tan excitante como J pero a Ania ya no le importa, cada mano, dedo o piel es placentero.
J se quita también el slip y aparece una polla de las mismas dimensiones que la de su compañero. Este tambien se acerca a la chica y ella ya sin dudarlo abre la boquita y se la traga entera.
Aún no está concienciada de lo que está haciendo, pero un calor desconocido la está invadiendo por momentos.
En el público ya no hay tanto griterío y sí mucho murmullo y respiraciones entrecortadas.
Mientras Ania chupa la verga del joven musculoso, el rapado va deslizando sus manos hasta ponerlas dentro de su tanga, en laparte de delante y da con el coñito depilado de nuestra amiga.
A Ania se le escapa un gemido por primera vez, el rapado la está masturbando y ella ya no puede negar que esto se le ha ido de las manos.
Cuando se quiere dar cuenta esta desnuda, siendo calentada por dos chicos desnudos tambien. Esa sensación de calor, de perversión, de saber que esta entre dos actores porno, que se han follado a decenas de tías...

"Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh"

En su coño algo se abría paso.... "Diosssss, me la está metiendoooooohhhh"
No se lo podía creer. Durante el pequeño grito que había dado, la polla de J comenzaba a abrirse paso por su boca de nuevo.

"Dios, Dios, qué placer..." Ania era ya solo un cúmulo de sensaciones.

En un minuto, se vio botando sobre la polla del rapado, mientras J le follaba la boca. El placer le invadia todo su bonito cuerpo y las expertas manos de su follador le estimulaban el clítorix de tal manera que el orgasmo se anunciaba raudo.

Su primera corrida la encontro con la polla de J en su boca, apenas la pudo gritar, solo apretó las nalgas del chico con fuerza.
Como si fuera una muñeca, los chicos la cambiaron de postura. Esta vez la tumbaron en el suelo, encima de una toalla. J le abrio las piernas y casi sin miramentos, bajó su cabeza y comenzo a masajear con su lengua el sexo de la chica, a los pocos segundos y asegurándose de que la chica estaba más que humeda, se incorporó y le metio su verga en el empapado y palpitante coño. Ania se dejaba hacer, pero ese primer orgasmo había acabado con los nervios y la timidez, con lo cual tomó de nuevo las nalgas de su "follador" para ayudarle a metersela. El rapado abrío las piernas y en una postura muy acróbata se colocó encima de Ania, con la polla a la altura de su boca. A la de tres los dos empezaron a follarsela. Nuestra amiga ya se contoneaba como una serpiente, el placer la inundaba y el silencio sumamente erótico que reinaba a su alrededor la ayudaba a concentrarse en el placer que sentía.
Pasó sus brazos por debajo de las piernas del que estaba taladrándole la boca y posó sus manos en su culo.

- Más, más, más.... Dios, como me gusta... como me gustan vuestras pollas!!! - Logró decir en un momento en que su boca no estaba ocupada.

J comenzaba a moverse más rápido aún... Más, más.. Ania notaba como su sexo empezaba a calentarse demasiado. Sin dejar de chupar comenzó a gemir con la polla del rapado dentro de su boca.... hasta que el orgasmo le sobrevino.
Soltando la verga el segundo orgasmo la atrapó con la boca vacía y pudo gritarlo a los cuatro vientos.
Un "ME CORROOOO" atronador sonó en toda el recinto.
Con los ojos de Ania entrecerrados los dos chicos la levantaron con cuidado y la volvieron a sentar en la silla.

"Es nuestro turno, preciosa, a ver si nos haces corrernos en tus tetas" Le susurró al oido J.
Ella despertó de su letargo y tomó las pos pollas duras y calientes con sus manos. Comenzó a masajearlas, a masturbarlas. El rapado le tomo la cabeza y ella pensó con agrado que se la llevaría a su polla, pero no... se la llevó a la de su compañero. Ania abrió la boca y la comenzó a tragar y a mamar. Así de polla en polla deleitó al público y a sus dos amantes. Pocos segundos con cada una. La sensación era realmente excitante y asi lo demostraban sus piernas abiertas y con su sexo a la vista de todo el público.

Los dos chicos, comenzando a gemir y respirar más entrecortadamente, no tardaron en avisar de sus intenciones. Ambos se separaron de su boca y se pusieron a masturbarla. Los dos a la vez, comenzaron a correrse sobre los pechos de Ania. Esta acercaba las vergas para no derramar nada. Entre gemidos ambos hombres acabaron y con sendos besos en la mejilla, la ayudaron a levantarse y le dieron la toalla para que limpiara sus pechos. El rapado tomó el micro de nuevo y le preguntó:

- ¿Y como te llamas, preciosidad?

- Ania - Respondió nuestra protagonista en lo que le pareció lo mas vergonzoso que había hecho en toda la tarde.

- Amigos, Ania la mejor amateur de toda la feria! -

El aplauso fue atronador, el griterío ensordecedor.

Con un piquito a cada uno Ania se metió detrás de las cortinas para volver a vestirse.

No hace falta decir que allí fue abordada por varios "directores" del género que le ofrecieron sus tarjetas.

No hace falta señalar que durante la distancia del escenario a la puerta de salida, acabó con todas las tarjetas de memoria que había en el festival de todas las fotos que se tomó.

No hace falta decir que tomó el primer taxi que vio... sola.