29 ago 2009

Paula

Paula.

Pau, así decía que le gustaba su nombre.

Pau se perdió en la despedida de soltera de una amiga.

Pau es una chica de 26 años, de 1.72, morena de pelo liso y de cuerpo casi perfecto. Tiene esas caras que llaman la atención de lo bonita que es. Y un carácter muy fuerte.

Pau tomó el camino "extraño" de la vida cuando descubrió a Carlos. Carlos era un chico negro, un stripper gigoló que se folló a Pau en la ya famosa despedida de soltera.

El hecho de enamorarse de Carlos supongo que influiría en el hecho de que se fuera a vivir con el. El hecho de que a Pau le gustara el sexo también influiría en su decisión.

Pero Pau tenía un problema que no podía ver: Carlos era un hombre peligroso, un egoísta que solo le movía el dinero y el vicio. Las amigas de Pau se lo habían avisado. Le dijeron que se lo pensara mientras ella hacía la maleta y salía por la puerta del piso que compartía con Sara.

Pero Pau no hizo caso… y Pau se perdió.

La primera semana de convivencia, Carlos trató a su nueva novia con cariño y respeto, la invitó a cenar, la llevaba de paseo, hacían el amor todas las noches… en otras palabras la conquistó.

La segunda semana Carlos le dijo a Pau que tenía una fiesta en una discoteca conocida de la ciudad y que tendría que baliar para un grupo de turistas. Pau aceptó y le dijo que si podía acompañarle. Carlos le dijo que sí pero que no se molestara si surgía sexo con alguien.

Pau aceptó sabiendo cual era el trabajo de su novio.

Esa noche Carlos le eligió la ropa a Pau. Le saco un vestido de tubo blanco, muy apretado, con la espalda al aire y muy muy corto.

La discoteca estaba abarrotada y la música salía de todas partes, atronadora. Carlos saludó efusivamente al que parecía el encargado y señalando a Pau los dos cruzaron una mirada de complicidad.

El chico acompañó a Carlos a un reservado y tras un par de minutos el chico volvió y se acerco a Pau.

Hola preciosa, me dice Carlos que si quieres ver el espectáculo que vengas conmigo –

Pau aceptó confiada, valiente.

Caminaron los dos hacía una parte más oscura del local y acabaron en un pasillo estrecho con un gran cristal que daba a una sala. En la sala había una mesa alargada con gente alrededor. Tenían pinta de turistas no eran jóvenes, entre 40 y 50 años, hombres y mujeres bebían en torno a la mesa. Carlos y una rubia platino bailaban semi desnudos encima de la mesa. El llevaba un tanga blanco, ella otro negro y un pequeño sujetador.

Pau sintió una punzada en su estómago. Una mezcla de celos y excitación.

Carlos es un fiera haciendo su trabajo, tienes suerte de estar con el – Le dijo el encargado a Pau en el oído.

Pau solo pudo girar el cuello y asentir medio sonriendo.

La gente de la mesa se divertía, no paraba de beber y jaleaba a la pareja. Carlos quitaba el sujetador a la rubia y dejaba sus dos grandes y sospechosamente antigravitatorios pechos de su compañera. Carlos comenzó a sobarlos desde detrás, ella subía sus brazos y se contoneaba de placer. La gente comenzaba a arremolinarse en torno a ellos. Las mujeres intentaban tocar al chico negro y los hombres intentaban hacer lo mismo con la chica.

Pau sintió el aliento del otro chico muy cerca de su nuca. Curiosamente la excitación estaba ganando terreno a los celos y Pau sentía hormigas en su estómago.

Carlos tiene suerte de estar con una chica tan preciosa y caliente como tu – Le dijo a Pau rozando sus labios con su oreja

¿Te ha dicho que soy caliente? – Le respondió Pau ruborizada mientras la rubia del otro lado del espejo comenzaba a bajarle el tanga a su novio.

Me ha dicho que follas como los ángeles – Le dijo el chico mientras le acariciaba su espalda.

Pau no sabía que hacer, tenia ganas de entrar en la sala y arrancarle el pelo a la puta que estaba desnudando a su novio, pero también sentía la necesidad de entrar en la misma sala y chuparle la negra polla a su chico.

Pero la que se le adelantó fue la pequeña rubia. Una vez que Carlos estaba desnudo y con los brazos de la gente subiendo por ambas piernas, la chica se hizo un hueco y colocándose entre las piernas de Carlos se llevo su ya bastante grande miembro a la boca.

Pau no pudo más y viendo como la negra carne desaparecía en la blanca piel de la chica, inclinó su culo hacía su acompañante en un acto tan automático como sexual. El chico la tomo con la mano izquierda por su cintura y con la derecha buscó rápidamente su entrepierna, ya muy húmeda.

Pau apoyó sus dos manos en el cristal que separaba las dos salas y abrió más las piernas. El chico, con una sola mano, bajo su tanga y comenzó a masturbarla con su mano derecha, mientras con la izquierda buscaba uno de sus bonitos pechos.

La rubia estaba arrodillada frente a Carlos chupando lentamente la ya gran y ancha polla de Carlos, mientras tres o cuatro manos furtivas acariciaban su culo. Las piernas, el culo y los huevos de Carlos eran sobadas por prácticamente todas las mujeres de la sala.

Pau ni siquiera parpadeaba, mientras los dedos de su acompañante la masturbaban con mucha precisión, ella miraba a su novio. Ahora el mástil de Carlos había sido separado de los labios de la rubia y su polla pasaba de boca en boca de las mujeres de la sala. El, sudoroso, solo trataba de que hubiera un orden pero seis o siete bocas sedientas de carne negra eran imposibles de controlar. Su compañera, pequeñita y rubia, solo pudo tumbarse boca arriba y dejar que los hombres la lamieran, sobaran, masturbaran e hicieran con ella lo que quisieran.

Pau se corría una y otra vez, los expertos dedos de su amante no paraban de introducirse en su mojadísimo coño y a continuación le masajeaban su clítorix hasta hacerla doblar sus rodillas de placer. Ella no perdía vista de la orgía que le ofrecía su novio y su menuda acompañante.

La polla de Carlos iba de boca en boca, las señoras apuraban las chupadas de su chico mientras a la pequeña acompañante la habían puesto sobre la mesa boca abajo, con las piernas colgando y su pecho contra la caliente madera. Los hombres comenzaron a turnarse mientras follaban su coño, uno tras otro, casi empujándose para metérsela.

Pau notó que el chico le levantaba la falda hasta la cintura, con el tanga en los tobillos totalmente estirado debido a su abertura de piernas, se dejaba hacer mientras veía la polla de su novio desaparecer en las bocas de esas mujeres. El chico sacó su polla y buscó con sus manos los labios de Pau para abrírselos, una vez abiertos, meter su polla fue algo muy fácil debido a la humedad que impregnaba todo el coño de Pau. Está se dejaba hacer, gimiendo y respirando con fuerza

Dios, que buena estás – Le susurró al oído

Métemela… – Pudo decir Pau

Apoyó su cabeza contra el espejo que les separaba de la otra sala. Y así el chico comenzó a follarla fuertemente.

Carlos tuvo que separar a las mujeres de su polla y logró ponerse detrás de la rubia, con un elegante gesto apartó a los hombres que la estaban taladrando y fue el él que empezó a follarla, con dureza, sacándole pequeños gritos de placer cada vez que la empujaba hacia dentro.

Pau se corría de nuevo, justo cuando notaba el calor del semen de su follador en su coño. El chico la tomaba por su morena melena y tiraba de ella. La mezcla de placer y dolor era demasiado. El chico se estaba corriendo salvajemente, mientras Pau gritaba en un jadeo semi ahogado.

La rubia comenzó a temblar mientras Carlos seguía follándosela salvajemente. La menuda acompañante tenía agarradas con sus dos manos sendas pollas, no las masturbaba, simplemente las tenía sujetas.

Carlos sacó su polla del chorreante coño de su compañera y ella, como una actriz porno acercó su cara a la polla mientras el se masturbaba. Con un gran jolgorio del público, Carlos comenzó a correrse y la pequeña rubia abría la boca para recibir los chorros de leche caliente del negro, que tragó con avidez.

Pau miraba la escena, entre suspiros de post-placer, mientras el chico sacaba la polla de entre sus piernas.

Eres una fierecilla, vas a llegar lejos – Le dijo mientras se limpiaba la polla con un pañuelo y se volvía a subir sus pantalones.

Con el mismo pañuelo, limpio su propio semen de las entrepiernas de Pau, mientras ella, absorta, miraba como algunas mujeres limpiaban la polla de su novio. El chico le subió el tanga y le devolvió el ajustado y corto traje como pudo a su posición natural, dejándolo ligeramente elevado a la altura del culo y quedando este asomando por debajo del vestido.

La tomó de la mano y los dos salieron del oscuro pasillo. Ella parecía cansada, una mezcla de shock y post-orgasmo.

Carlos apareció de la mano de la rubia, riendo los dos. Vio a Pau y sin soltar la mano de su compañera, se inclinó y beso en los labios a Pau.

Ya he acabado, nos vamos a casa – Dijo Carlos con un tono que parecía más una orden que un aviso.

Que guapa es, Carlos – Dijo la rubia mirando a Pau

Y va a ser una buena compañera, ya verás – Sentenció el chico.

Los tres se encaminaron hacía el pequeño despacho que tenía el en cargado. Allí este dio a Carlos y a la rubita un sobre y se despidió con un "Cuida bien a ese chochito, Carlos, es una mina"

Todos se rieron menos, Pau.

Los tres salieron y tomaron un taxi. A mitad de trayecto, Pau vio como la rubia tenía apoyada la mano en la pierna de Carlos, muy cerca de su paquete, esta volvió a la vida y colocó la suya en la otra pierna a la misma altura.

Carlos la miró y sonrió. La rubia vio el movimiento de Pau y sin pensárselo tomó su mano y la colocó encima del paquete de su novio.

No te celes tontita, esta noche será tuyo – Dijo en voz baja la rubia

Pau se mordió el labio inferior y asegurándose de que el taxista estaba pendiente de la carretera, abrió el pantalón y sacó su polla. Siempre mirando hacia el conductor, comenzó a masturbar a su novio. La rubia no quitaba ojo de la maniobra y abriendo sus piernas comenzaba a pasar su mano por ellas.

Carlos reclinó la cabeza hacía atrás y empezó a disfrutar de una excelente paja. La pequeña rubia introdujo sus dedos por debajo de su tanga y comenzó a masturbarse. En una parada en un semáforo, Pau miró al taxista y comprobó que los estaba observando, ya no le importaba.

Carlos se corrió justo cuando el coche de atrás pitaba al taxista para que se moviera. La rubia se sacó los dedos de su coño y se los limpió ella misma con su lengua.

Vamos a casa – Dijo Pau al taxista.

Pau se había perdido.


Esto no es el final, es solo el principio.

24 ago 2009

Ella se nos casa

A Sara no le gustaba nada que su prometido tuviera una despedida de soltero. Es más, debido a la clase de pareja que eran, esa despedida, era más que mal vista por las amigas de ella.

"Una pareja perfecta no hacía esas cosas" escuchó más de una vez en boca de sus amigas. Todas ellas eran amigas desde hacía años, habían ido al mismo centro: colegio, instituto, incluso algunas compartirían carrera universitaria, para ya una vez colocadas en sus respectivos trabajos no dejaran de verse.

Un grupito pijo, bien hablado, acomodado, de alto nivel adquisitivo.

Con todas estas características es lógico que una fiesta así no entrara en los planes. Pero Juan tenía la suya y ellas, por despecho o venganza, iban a tener la suya.

Su novio tenía a Diego, el hermano de Juan, como el gran especialista en esta clase de fiestas, pero Sara carecía de alguien así; pero sus amigas habían insistido.

Yo me encargo de todo – Dijo Kati

Pero no quiero tonterías – Le respondió Sara, mientras tomaban su café.

Como habréis leído anteriormente Sara era una auténtica preciosidad, 1.72, rubia, ojos increíblemente azules, horas y horas de gimnasio, unas bonitas piernas y un culo casi perfecto. Os lo digo por experiencia, ya que como sabréis éramos todos un grupo bastante unido y creedme si os digo que la chica era de portada.

¿Sus amigas? Pues casi un calco de Sara. No se si es estúpido decirlo, pero este grupo de amigas compiten entre ellas por quien es la más atractiva y os podéis imaginar las bellezas que habría en esa casa.

Y el día llegó. No os voy a mentir y ellas tampoco podrían, la expectación era tremenda, de la desgana de los primeros días a los murmullos y grititos nerviosos de esa noche.

La fiesta se haría en casa de Kati, un buen chalet a las afueras de la ciudad. Una cena a base de pinchos, sangría y para acabar una barra con todo tipo de bebidas y mezclas. La música sonaba y los nervios comenzaban a notarse. Incluso alguna chica de las seis que estaban podía notársele un poquito achispada ya.

Pasaban varios minutos de la media noche y la música ya no hacía efecto, pero sí que lo hizo el timbre de la puerta cuando sonó.

A algunas de las chicas se les escapó un gritito de nerviosismo, a Sara, que no se lo esperaba en ningún momento, se le escapó un gritito, una risita y un gesto más que nervioso.

Miré en la sección de contactos y con tres llamadas me dijeron que estos chicos eran lo que buscaba – Le dijo Kati a Adriana

¿Y que pediste? – Le preguntó esta

Pues que era para una despedida de soltera y que la chica era bastante recatada –

Madre mía – Se persignó Adriana

Por aquella puerta entraron tres tíos, dos grandes tíos, rubios, hipermusculados y un negro más bien bajito, pero igual de mazas.

Los tres con una sonrisa en la cara, pidieron que alguna las llevara al cuarto de baño.

Mientras a Sara la cara ya le delataba un gran enfado, a las demás su "etiqueta" las había abandonado, los cuchicheos, los grititos, los murmullos, se hacían cada vez más altos... Justo hasta que Kati salió del baño y apagó la música. En ese momento el silencio fue absoluto, roto solo por la puerta del baño.

Allí que salieron los tres chicos:

El más alto y rubio de todos, vestido de vaqueros muy ajustados, camisa blanca de manga corta muy ceñida.

El otro castaño salió, como no, vestido de policía

El negro simplemente salió con un culote apretado, y una camiseta de tirantes… su armatoste se le notaba en todo su esplendor.

Hubo unos segundo de confusión y hasta que las chicas no lograron hacer un círculo con sus sillas, los chicos no comenzaron a tontear con ellas. Así se pasaron unos minutos, caldeando el ambiente y ganándose la confianza de las chicas. El chico negro se contoneaba delante de algunas de ellas, presumiendo de entrepierna, mientras que los otros dos chicos acariciaban las mejillas mientras hablaban con las chicas. Sin notarse los chicos habían logrado calmar a las chicas y al mismo tiempo hacer un circulo ya más amplio.

El castaño se separó del grupo y se fue hasta el equipo de sonido, allí colocó un CD y apretó el "play"

La música comenzó a sonar y solamente el rubio se quedó en medio del salón. Los otros dos se retiraron.

Kati, que estaba resultando una gran maestra de ceremonias, empujó a Sara hasta el medio, muy cerca de donde estaba el maromo. Este tomó una silla y la sentó en ella, mientras comenzaba a bailar y a moverse realmente sexy. Sara miraba a sus amigas con esos ojos de "os voy a matar" y con una risa más que nerviosa.

El chico cada vez tenía menos ropa, su torso, depilado y tan abultado pos los músculos que parecía que tenía algún tipo de alergia, se acercaba a Sara y poniéndose detrás de ella, le puso sus manos en los hombros y comenzó a hacer un baile agachándose detrás de ella. Sus manos comenzaron a descender también hasta que llegaron a sus pechos. Alguna chica gritó y esto despertó a Sara que con un rápido gesto, retiró las manos de sus tetas.

Las chicas comenzaban a animarse… todas menos Sara, que estaba más tiempo con los ojos cerrados que abiertos. El chico de nuevo, se puso a bailar delante de ella, abrió las piernas y se colocó sobre ella, con todo su gran paquete a escasos centímetros de la cara de Sara. Pero la novia no reaccionaba.

Para intentar animarla más, el rubio llamó al castaño y este pasando por las diferentes sillas, se dejó quitar los pantalones y la camisa de policía, por las tímidas manos de las chicas, algunas ya no tan tímidas.

Ahora eran dos chicos en tanga los que estaban delante de dos preciosos ojos azules, parpadeando rápidamente y ya con la cara bastante roja, debido a la vergüenza.

Uno de los chicos se puso detrás de ella, mientras que el otro se volvió a poner delante de ella, abierto de piernas, levantándose y agachándose. Ahora eran cuatro manos jugando con Sara y ella solo podía defenderse con sus dos.

Cuando los grititos se habían transformado en gritos y palabras de ánimo, a Sara le volvió la responsabilidad: Se levantó apartando con la mano al que tenía delante y a un rápido paso se metió en el baño.

Kati se levantó y se encaminó hacia el baño, mientras los tres chicos se quedaban un poco descolocados. La fiesta parecía que se iba a terminar.

Que te pasó Sara? – Le preguntó Kati

Joder Kati, que yo no quería esto, que es muy fuerte – Le respondió Sara bastante enfadada

Pero solo tienes que divertirte, has visto que pedazo de tíos?

Sí, de eso se trata, ¿y si me dejo llevar y la cago a dos meses de la boda?

Eso no pasará –

Es que he sentido cosas que no había sentido nunca! – Le respondió haciendo un puchero Sara

Sara, no pasará nada…. Y si pasa, que coño!, nadie de aquí dirá nada, somos tus amigas y lo que aquí pase aquí se quedará.

Sara se levantó y le dio un pequeño abrazo a Kati.

Las dos salieron del baño y las sospechas de que la fiesta se acabaría… estaban totalmente equivocadas.

Ahora una de las amigas era la que estaba ocupando la silla de protagonista, sin música y jaleada por las chillonas voces de las otras cuatro. El negrito también se movía entre las chicas que estaban de pie jaleando, solo en tanga que tapaba lo que podía aquella verga monstruosa.

Sara y Kati, se quedaron anonadadas con el espectáculo, ninguna de las dos se esperaba este cambio de planes. Sus amigas se habían animado mucho, algunas demasiado.

La que estaba en la silla, estaba rodeada por los dos maromos, uno por detrás sobándole los pechos y otro por delante, dándole el culo; mientras ella se dejaba sobar los pechos, con sus manos golpeaba las nalgas del castaño.

Después de unos segundos viendo como el negrito intentaba sobar a las demás chicas y Marta continuaba dejándose hacer. Una de las manos ya estaba tocando carne por debajo de su escote y su sujetador. A ella parecía no importarle que una mano sobara ya con total impunidad su teta izquierda.

Kati cambió de cara y se acercó hacía su amiga… y los dos chicos, ya con las pollas bastante grandes se separaron un poco. Kati quiso levantar a Marta de la silla, para intentar que la verdadera protagonista se volviera a sentar. Justo cuando la levantaba los dos chicos se miraron y tomaron a Kati por los hombros y la sentaron a ella. Justo delante de ella, los dos comenzaron a moverse suavemente. Supongo que los chicos pensaron que era Kati la que quería el show.

Sara se acercó a la silla y con una sonrisa demasiado malévola, le dijo al oído: "Ahora te toca a ti, a ver que te parece". Kati le devolvió una mirada matadora y llena de odio, puesto que la que tenía que estar ahí era Sara, la que ahora la provocaba.

El negrito acercó a los dos chicos un bote de nata a presión y ellos no tardaron en llenarse sus pectorales de nata blanca. Uno de ellos se sentó en el regazo de Kati y ella sin dudarlo le lamió la nata de sus pezones. El otro se untó cerca de su ombligo y de pié enfrente de ella, se le acercó; ella sin pensarlo también se lo lamió sin contemplaciones.

No os lo había comentado pero Kati también tenía novio, pero a ella no le entró el terror a "hacer algo malo" como lo había sentido Sara.

Los chicos se animaron viendo que Kati no tenía remilgos y uno de ellos se quitó el tanga, seguido por una gran ovación de las presentes.

La polla que salio del tanga del castaño estaba muy, pero que muy morcillona, botando en todas direcciones. El de delante de Kati comenzó a hablarle al oído, mientras ella decía que no con la cabeza. El rubio al ver como su compañero se había quedado desnudo, en un rápido gesto, se quitó también su tanga, dejando al aire una polla más gorda que la de su rival.

Más griterío.

El negrito ahora estaba detrás de una de las chicas, preciosa, morena, sobándole las tetas por dentro de la camiseta, mientras esta miraba a las chicas incrédula, pero dejándose hacer.

El castaño, totalmente desnudo, buscó a Sara y se la llevó hasta el centro con otra silla. Ahora las dos estaban a merced de los dos chicos desnudos.

Y ahora qué? – le pregunto entre risas Sara

Ahora disfruta lo que puedas, pero sin pasarse – Le respondió Kati, con una polla a escasos centímetros de su boca

Los chicos se untaron las pollas de nata y buscaron sin éxito, que las chicas se las lamieran, pero ellas no se atrevieron.

Mientras en la otra esquina del salón, el negro seguía sobando a una de las chicas, una morena preciosa, con ojos negros y con una minifalda de escándalo. Metiendo sus dos manos por debajo de su camiseta y sobando sus pequeñas tetas. Ella ya no miraba a sus 2 amigas que los observaban. Ella tenía cerrados los ojos mientras el le sobaba y le besaba el cuello. A ella ya se le aflojaban las piernas y bajaba y subía.

Mientras los dos chicos seguían intentando que Kati y Sara hicieran algo con sus pollas. Solo Kati, había quitado la nata con sus dedos y se la había llevado a su boca, jugando con su dedo como si de esa gran polla se tratara. El chico la miraba ya con mucha atención, puesto que ese gesto había sido bastante caliente. Se cambió de posición y se puso a la espalda de Kati. En un gesto bastante cómico, colocó su pene en el hombro de Kati y le picó en ese mismo hombro. Kati giró la cabeza y sus labios se encontraron con ese trozo de carne. Ella abrió la boca sorprendida a punto de gritar, justo cuando el chico se la acercó más aún, hasta casi metérsela dentro de la boca.

Las chicas comenzaron a reírse.

Mientras Sara y el rubio hablaban, el rubio le pedía lo que todos estáis pensando, mientras Sara decía que no con la cabeza.

Kati, tomó la polla del castaño y le dio un beso en el glande. A continuación Kati se rió histérica. El chico vio su oportunidad y volviendo a ponerse delante de ella, tomó su polla con una mano se la acercó a Kati a la boca. Sara y el otro chico habían dejado de hablar y ahora solo miraban lo que podía ser la sensación de la noche.

Kati, miraba y exploraba la polla que tenía a escasos cinco centímetros. La tomó con la mano y mirando a Sara le dio un lametazo. La polla saltó como un resorte y Sara y la otra chica que estaba pendiente de los cuatro abrieron los ojos esperando lo increíble.

Kati abrió la boca y se metió el glande en la boca, cerró los labios alrededor de el y allí se quedó unos segundos.

Con un rápido movimiento, Sara tomó la cabeza de Kati y la empujó hasta que la polla del chico casi desaparece entre sus labios.

La fiesta había empezado.

La morena con el negrito ahora estaban fundidos en un morreo antológico, mientras el le buscaba el culo por debajo de su minifalda, ella sobaba su enorme polla por encima del tanga que aún llevaba puesto.

Pero la mamada de Kati podía más y las otras tres chicas ya solo estaban pendientes de esa boca y esa polla.

El chico tenía sus manos en la cabeza de Kati, esta mamaba con cuidado y sin mucha convicción, pero esa polla estaba dentro de su boca, eso nadie podía negarlo.

De repente un portazo, una de las chicas se había ido, poco importaba, la morena estaba pajeando al negro, Kati estaba chupando la polla del castaño y Sara miraba muy caliente la escena mientras las manos del rubio buscaban sus preciosas tetas.

Las otras dos chicas, sentadas delante de las dos parejas, bebían de sus copas, mientras miraban el espectáculo incrédulas, excitadas y sonriendo tímidamente.

El negrito, se acercó al centro de la sala con la morena de la mano. Esta sonreía y miraba el espectáculo. Llamó a sus dos compañeros y estos dejaron a las chicas y se acomodaron en el sofá, sentados, uno al lado del otro.

Allí con las tres pollas ya muy grandes, llamaron a las cinco chicas que quedaban en la casa. Se acercaron y la primera que supo lo que había que hacer o lo que los chicos querían, fue la morenita preciosa, Se arrodilló delante de "su" negro y comenzó a intentar chupar esa polla, y digo intentar ya que apenas le cabía en esa boca; era una polla negra, de unos treinta y cinco centímetros de largo y unos veinte de diámetro y la morena se la metía en la boca… como podía. Kati pajeaba a su castaño y Sara lo veía de píe sin atreverse. El rubio estaba solo, hasta que otra de las chicas que estaba sola se acercó tímidamente y comenzó a tocarle la polla.

Sara y la otra chica miraban sin saber muy bien que hacer, que decir, que pensar.

La morena por fin había conseguido meterse la polla en la boca y subía y bajaba, con buen ritmo, mientras el negro le comentaba algo a su amigo. Kati había comenzado a chupar la polla del castaño y la otra chica pajeaba mientras miraba la cara de "su" rubio.

La morena, una de las pocas sin novio, quizás debido a que trabajaba fuera, quizás por su conocida fogosidad, se levantó y se bajó la minifalda junto con el tanga, dejando ver su totalmente depilado coño, se sube al sofá y pone su lampiña almeja en la boca del negro, que saca su rosada lengua y comienza a lamer, comer, chupar, follarse ese coño con la lengua. Con sus negras manos, abría los blancos labios del coño de la chiquita y le comía sin compasión, sacándole unos grititos muy eróticos.

Debido a esta acción, Kati comienza a chupar bastante más rápido, mirando de reojo la escena de la chica abierta de piernas encima del chico negro.

La otra chica, sentada encima del rubio, le pajea bastante rápido, mientras el chico busca su coño por debajo de la falda.

La polla del negro, salta y bambolea, es algo descomunal y en breve no estará sola. Pero no será la morena. La chica de al lado de Sara se anima, se acerca a ella y mirándola sin parpadear, la toma con sus manos, la palpa, la mide, la mueve, mira al negro comiendo el coño de la chiquita y comienza a pajearla con ganas, mordiéndose el labio de abajo.

Ahora Sara está sola, mirando como sus cuatro amigas están beneficiándose de tres grandes y hermosas pollas, se muerde su labio, sus pómulos se encienden, no sabe que hacer, está nerviosa y se muerde sus arregladas uñas, mientras le tiembla una pierna.

Tap, tap, tap, tap… suena su tacón en el suelo.

La cosa está así: El rubio está siendo pajeado por una de las chicas, mientras esta siente el dedo dentro de su húmedo coño, jadea con la boca abierta y mirando a la segunda pareja. Kati sigue chupando, sin descanso la gran polla del castaño, mientras este con una mano busca sus tetas y con la otra le guía la cabeza. El negro ha sacado ya un par de corridas a la morenita, mientras entre sus piernas la cabeza de la quinta chica hace lo que puede por chupar ese trozo de carne enorme.

El negro, aparta a la chica de entre sus piernas, y baja a la morena hasta colocarla encima de sus piernas. La chica que le hacía la mamada, toma la polla de este y trata de enfocarla al mojadísimo coño de su amiga… le va a costar meter "eso" ahí.

Sara sigue mordiéndose las uñas, con las piernas cruzadas… fuertemente cruzadas.

Kati se cansa y se levanta, mira a Sara, es su mejor amiga y la está vendo sufrir. Camina hacía ella y la toma de la mano, la acerca hacia el castaño. Se arrodillan las dos delante de una gran polla.

¿Quieres probar? – Le pregunta Kati

Sí – Responde Sara en un susurro, muy avergonzada

Toma – Le dice Kati, tomando la polla con la mano y acercándosela a su boca.

Kati se acerca a ella, abre la boca y comienza a metérsela, despacio, con los ojos cerrados.

Está muy rica – Le susurra Kati al oído

Sara comienza a subir y a bajar, con los labios medio abiertos, con miedo al contacto. Pero a los pocos segundos, cuando se da cuenta de que no sabe mal, de que no sabe diferente al resto de pollas que ha chupado (en su caso solo la de su novio) comienza a soltarse, y más cuando Kati la deja libre y sube a morrearse con el castaño.

El negro, se ha insertado a la morena como ha podido. La tercera de ese trío, ya desnuda, está detrás de la morena, tetas contra espalda, acariciando su espalda mientras no pierde ojo de los gestos y gemidos de los dos amantes.

El rubio ha desnudado a la otra chica y ahora es ella la que sentada en el sofá disfruta de una comida de coño espectacular.

No hay música, solo gemidos, gritos, sudor… sexo.

La morena comienza a jadear fuertemente, rápido, con gritos cortos… muy altos. Se corre. Su amiga, a su espalda, le muerde el cuello, muy excitada. El negro le amasa los senos mientras ella abre los ojos desmesuradamente y ahogando el grito abre su boca… ahora desencajada.

Al final sale de ella un "AAAAAHHHH" estremecedor.

El castaño la mira y aprovecha a sobarle una teta que ha quedado libre, mientras Sara chupa como puede, con los ojos cerrados, como si no quisiera verlo que está haciendo. Kati, es masturbada por una mano, en estos momentos y en un sofá para tres personas donde hay ocho, ya no importa quien lo está haciendo.

Ese orgasmo de la preciosa morena, abre la bacanal. Ahora los ocho están desnudos, el rubio está follándose a la chica que le toca, Kati tiene su coño en la boca del castaño mientras Sara intenta meterse su polla en el coño.

Ahora la morena es la que está ayudando a su amiga a introducir esa polla dentro de ella.

La del rubio comienza a correrse, es muy espectacular; tiembla y suelta grititos cortos y agudos, se arquea hacía atrás y exprime su orgasmo hasta el final, hasta que casi llega al desmayo.

Kati, se incorpora y separa a las otras chicas, las dos del negro y a la del rubio. Toma a Sara y la lleva hasta la mesa del salón. Esta, desnuda, mira confundida a su alrededor, a Kati.

Una vez allí, se aleja y hace que se levanten los tres hombres. No hace falta decir nada más.

Las chicas se sientan en el sofá, mientras los tres hombres desnudos y con las pollas muy, pero que muy duras, grandes y lubricadas, se acercan a Sara. Esta mira a Kati. Kati no se ríe, solo la mira seria.

El negro, como no, la tumba en la mesa, le abre las piernas y sin miramientos comienza a comerle el coño. Sara hace tímidos intentos de parar a los chicos, ellos solo tienen que apartar las manos de Sara, que sin hacer fuerza se deja hacer. Abre los brazos en cruz y se dispone a disfrutar.

El negro le trabaja el coño, el rubio comienza a besarle introduciendo su lengua en la preciosa boca de Sara, el castaño comienza a chupar y lamer los pezones.

Supongo que pocas veces unos strippers han tenido a su merced a una chica tan hermosa, tan espectacular.

Ella comienza a arquear el cuerpo encima de la mesa. Cuando el negro acaba de mojarle el coño, la levantan y la ponen boca abajo a lo ancho de la mesa, con lo que queda mirando a sus amigas, desnudas y masturbándose mientras ven como tres maromos se la están comiendo.

El rubio, le abre las piernas, y con un movimiento suave le introduce su polla. Sara abre los ojos sintiendo como la carne se abre camino dentro de su mojadísimo coño, los cierra con fuerza y gime, llena sus carrillos de aire, le cuesta aceptar que le está gustando.

Sara, sobre la mesa, boca abajo, con las piernas colgadas y abiertas, siendo follada desde detrás y con los otros dos caminando hacía su cara. Pasará lo que tiene que pasar.

Primero el Castaño, le introduce su polla en la boca, el se la abre, el se la mete, el se la folla. Directamente se folla la boca de Sara. El negro toma su mano y se la coloca en su polla, Sara la siente e instintivamente comienza a pajearle.

Sara se va a correr, se corre con la polla dentro de su boca, ahogando un grito de placer enorme, un "MMMPPPFFF" suena en la habitación.

Una de las chica se corre, moviendo su mano sobre su clítorix frenéticamente.

El rubio sale de Sara y con un gesto hace que el castaño saque su polla de la boca de Sara y camine hacía su coño. Su gesto es muy pareado al de su predecesor. Un suave movimiento y Sara ya tiene la segunda polla dentro.

Ahora Sara tiene que chupar la polla al negro. Su cara se desfigura, las comisuras de los labios se blanquean, pero Sara lo consigue, el negro se la folla por la boca mientras su compañero lo hace por el coño.

El tercero se pajea cerca de su cara, es una locura.

Kati, tiembla y nota como en su entrepierna el calor va en aumento, aumenta tanto que explota y esa explosión recorre todo su cuerpo. Saca la lengua, busca algo pero no lo encuentra, se agita, gime, respira profundamente y grita mientras una de sus manos se introduce por su húmedo coño y la otra se frota contra su clítorix, muy rápido.

Se queja levemente, con una vocecita casi inaudible, unos "ah, ah, ah" apenas se escuchan.

Sara tiene otro orgasmo, se quita la enorme y negra polla de la boca, casi se ahoga. Grita y tiembla. Sara se lo está pasando bien, no se suelta del todo, pero lo está gozando.

El Rubio se acerca a Sara y sin pensárselo se corre en sus labios. Sara siente la leche blanca y caliente en su boca, cierra los ojos, cierra la boca, siente vergüenza, pero no dura mucho. Sara tiene otro orgasmo, con el castaño follándola sin parar, ahora abre la boca y con su lengua busca la leche que reposa en sus labios, la quiere beber.

Y la rueda sigue girando. El negro camina hacia su coño. El rubio después de dar de beber a la novia se aparta a un lado. El negro, como siempre, toma la iniciativa y da la vuelta a Sara que ahora tiene las piernas colgando y también la cabeza. Le abre los labios de su ya perforadísimo coño y apenas tiene que hacer un esfuerzo para meter esa polla dentro de la rubia de ojos azules. Los otros dos chicos comienzan a lamer y comer las tetas de Sara.

Sara ya está en el cielo.

No tarde en tener otro orgasmo, el negro bombea despacio, muy despacio y eso está volviendo loca a Sara, que con la cabeza colgando, respira como puede.

El negro saca su polla y se la menea hasta que se corre en el liso vientre de Sara.

Las chicas del sofá, suspiran, gritan, se masturban, se corren.

Sara masturba a los dos chicos que tiene a los lados y consigue que se corran. Uno de ellos se corre en sus tetas y el otro, se acerca la polla a la boca de Sara y esta se la mete en su boca, recibiendo su corrida, bebiéndosela hasta el final. Estrujando y chupando… casi sorbiendo.

Sara suelta la polla del chico y uno tras otro se despiden de ella con un beso en los labios y alguna que otra caricia.

Cuando Sara logra reincorporarse algunas amigas están ya vistiéndose sonriendo y cuchicheando entre ellas. Kati aún está desnuda en el sofá fumándose un cigarro. Sara se acerca a ella y se sienta a su lado.

Se lo tengo que decir a Juan? – Pregunta sin mirar a Kati

Si te quieres casar con el, desde luego que no – Le responde Kati dando una calada al cigarro

No fue Sara la que se lo dijo a Juan, fue la chica que salió escandalizada de la casa la que se lo contó.

Sara y Juan rompieron su compromiso y su relación la semana siguiente.

Kati no rompió con su novio, pero si le dijo lo que había pasado. El también le confesó lo que había pasado en la despedida de Juan y siguieron como novios, pero nunca fue lo mismo.

La preciosa morenita que se cepilló al negro, nos confesó que estaba saliendo con el, que lo acompañaba a algunos espectáculos y que en uno de ellos se había animado a actuar con el, que le gustaba hacerlo… pero eso será otra historia.

23 ago 2009

El se nos casa

Se nos casaba, Juan se nos casaba.

Se habían conocido hacia ya seis años y (siempre según ellos) cada día había sido un cuento te hadas.

Sara era una chica encantadora, responsable y espectacular: Ojos azules, carita de ángel, un cuerpo muy bonito. La verdad que todos teníamos un poco de envidia de que fuera él el que se acostara con ella el resto de noches.

Juan era lo más parecido a Sara, buen chico, responsable muy atractivo.

Se podría decir que era la pareja ideal.

Pero Juan tenía un hermano: Diego. Diego era la antítesis de su hermano, algo feúcho, travieso, irresponsable. El Ying y el Yang.

Para desgracia de Juan, pero sobre todo de Sara, la despedida la estaba organizando Diego. Sara y Juan no querían nada de fiestas… siempre tan responsables, siempre tan formales.

Pero Diego lo preparó todo. Por "solo" 60 Euros cada amigo, llevamos casi a rastras a Juan hasta el salón del restaurante, cerrado solo para nosotros, la poca comida, la mucha bebida… y la stripper.

Sobra decir que se comió todo lo que había en las bandejas, se bebió todo lo que se pudo y de postre… carne.



Los sesenta euros habían sido invertidos sabiamente: La chica era espectacular, natural, sin plástico, morena, ojos negros, y muy cachonda. La verdad que interpretaba su papel de stripper calentorra a la perfección. Como suele pasar en estos casos, no había venido sola, una compañera-amiga la acompañaba. Las dos hablaban con acento del este, me pregunté si serían rusas, rumanas….

Hicimos un corro con las sillas y dejamos al ya bastante borracho Juan en medio. Esa misma noche Sara y sus amigas, supongo que por venganza habían salido a celebrar su fiesta, pero estoy seguro que su despedida no estaba siendo tan "espectacular".

La rubia acompañante (muy bonita también) apretó el "play" en el CD que habían traído y el "Sexo bomb" de Tom Jones comenzó a sonar. La chica comenzó a bailar sola mientras los gritos de los amigotes ya resonaban en la sala.

Mi idea de un espectáculo erótico era lo que estaba viendo, ni más ni menos. La chica ya estaba en tanga y en sujetador. La verdad que era espectacular, se movía muy bien y el novio ya estaba alargando la mano, jaleado por los amigos, pero sobre todo por la ya gran cantidad de alcohol ingerida.

Intentaba no perder la visión de esa belleza contoneándose, pero su amiga me llamaba poderosamente la atención, allí de pie en la barra bebiendo sin parar y controlando la música. ¡Como para tener que socorrer a su amiga!

Justo en el momento en que la estaba observando ella me miró y durante unos pocos segundos nos quedamos así. Ella me sonrío, yo la sonreí y seguidamente se acercó a mi.

Es bonita mi amiga, sí? – Me dijo con dificultad por su idioma y el alcohol.

Muy guapa y se mueve muy bien – Le respondí

Por suerte los ojos estaban muy pendientes de cómo la chica, ya totalmente desnuda, se sentaba sobre Juan y no se percataron de que su acompañante se dejaba caer sobre mi regazo. Allí sentada continuó viendo el espectáculo.

Cuando la bailarina acabó de frotarse contra el novio, se incorporó y comenzó el típico baile para los invitados. Así durante diez segundos en cada chico, la morena se dejó sobar un poco por cada amigo.

Cuando me tocó a mi, ya solo en mi asiento, pude comprobar que mis sospechas de naturalidad en su cuerpo eran ciertas.

Algunos apenas tocaban, a otros la chica tenía que despegarles las manos de sus tetas o de su culo. Pero siempre muy correctamente… sabía lo que hacía.

Lo que no sabía ninguno era que cuando había acabado de pasar por todos y cada uno de nosotros, volvió al centro y así, totalmente desnuda, pondría de pie a Juan. Este se movía como podía, hacía gestos de aprobación, pero ya se le notaba más nervioso que otra cosa.

La chica le fue quitando la camiseta, poco a poco y cuando su torso estaba ya desnudo, le lamió un pezón. La algarabía y los gritos del público contrastaban con la cara de terror que de repente había invadido a Juan.

La cosa no quedó ahí, le besó en sus pectorales y bajó lamiendo hasta su pantalón. Cuando llegó a el, con sus manos y con un gesto rapidísimo, le quitó el cinturón y desabrochándole antes de que el pudiera decir algo, lo dejó con sus boxers arriba y los pantalones en los tobillos.

Juan ya estaba algo más que nervioso. La gente jaleaba más y la amiga de la bailarina, se dedicaba a pasar silla por silla, sentándose en los diferentes regazos… y dejándose tocar más de la cuenta, esto conseguía que la calentura del público subiera aún más si cabe.

La morena, pegó su culo contra el algo abultado paquete de Juan, este dio un respingo hacía atrás, pero no se pudo zafar de ese culito que lo perseguía. La chica se dio la vuelta, beso en los labios a Juan y fue bajando dando pequeños besos por su torso. Llegó hasta el ombligo (la gente ya estaba loca) y una vez allí miró al tendido, como pidiendo aprobación. Los gritos fueron suficientes. La preciosa muchacha, tomo a Juan por las nalgas y suavemente, comenzó a dar besitos en su ya bastante abultado paquete, de los besos pasó a abrir la boca y a buscar carne. De no ser por la tela del bóxer la mamada ya sería de campeonato. La polla de Juan saltaba y apuntaba directamente a la boca de la chica, esta no se lo pensó y la tomo a través de la tela. El gesto de ir hacía alante y hacía atrás lo hacía aún más excitante.

Busqué a la chica rubia y la vi, sentada sobre el regazo de uno de los chicos, mientras este le sobaba las tetas y se lo decía al que tenía al lado. Ella se dejaba hacer mientras no quitaba ojo a su amiga, que seguía haciéndole juegos con la boca a Juan. Este ya más relajado, comenzó a reírse y a dejarse hacer. Creo que Sara ya no estaba presente en sus pensamientos.

Miro a la otra chica y la veo en los brazos de Diego, hablando con ella al oído, mientras ella asiente, mientras el le toca las tetas por debajo de la camisa, mientras ella se ríe.

La rubia se levante de su regazo y se acerca donde la morena ya esta pajeando a Juan siempre con la tela de por medio.

Cambio de planes.

En un momento la rubia se mete en el baño y sale desnuda, las dos chicas se llevan a Juan y lo ponen fuera del círculo hecho por nuestras sillas, dándonos la espalda, nosotros nos giramos para ver que hacen y entre las dos le bajan la ropa interior y lo dejan solo con los calcetines. Solo vemos la espalda de Juan y a las dos chicas delante de el. Una mano de cada una comienzan a bajar hasta su entrepierna. Juan se intenta escapar dando un pequeño golpe de caderas hacía atrás, pero no puede… o no quiere. Suponemos, ya que no lo podemos ver, que las chicas lo tienen pillado por la polla. La rubia le susurra algo al oído y las dos bajan a la vez, hasta que sus cabezas desaparecen tapadas por el culo de Juan.

La gente se vuelve loca. Hasta el camarero que nos sirve las copas, un hombre de unos cincuenta años, se ríe y comienza a dar palmas. La gente se agolpa para querer ver si es verdad lo que parece que es… y sí, es una mamada, a dos bocas.

Primero una da tres recorridos a la gran polla de Juan, se la pasa a la otra, que repite lo mismo. La escena es demasiado excitante para que la gente pueda calmarse.

La morena (bastante más tranquila que la rubia) se levanta y nos intenta echar hacía atrás, algunos chicos aprovechan para intentar cogerla, acariciarla, sobarla. Pero ella, siempre con una sonrisa, se zafa de todos nosotros y nos dice con su suave acento:

Chicos, si os porrtáis bien, después habrrá premio parra todos –

Las palabras surgen efecto y nos retiramos un poco.

La violenta jauría casi renace otra vez cuando vemos a la rubia montada encima de Juan, follándoselo sin compasión. Esta vez la cara de la morena sí se descompone un poco, creo que no se esperaba esto.

La chica tiene que volver hacía nosotros para calmarnos.

La cosa se está desmadrando un poco.

Mi mente comienza a maquinar cosas raras: "Somos 13 tíos, podremos hacer algo todos?, las chicas se asustarán?…"

La morena, se acerca a la rubia recriminándole algo enfadada, esta, entre jadeos, le responde como puede. La morena la separa cuidadosamente de Juan, que está exhausto y las dos comienzan a hablar. La morena gesticula enfadada, la rubia se ríe, . La imagen es entre excitante y cómica, las dos discutiendo desnudas delante de una jauría de trece tíos más salidos que una manada de perros.

Se separan y la morena, intenta poner orden:

Chicos, la despedida es para vuestrro amigo, si no querréis que nos vayamos porr favorr solo miren, nada máss – Logra decir

Diego gesticula y nos hace retroceder.

Si vosotrros os portais bien, nosotras luego dar regalo – Acaba la chica.

Entre rumores y frases de desaprobación, nos volvemos a sentar en las sillas. Las chicas tienen a Juan a su merced y lo ponen delante de nosotros ya en todo su esplendor.

La rubia se vuelve a poner encima de Juan, mientras la morena toma la polla de este y la inserta de nuevo en el coño depiladito de su amiga. Juan ya no está ni borracho, ni avergonzado. Toma de las nalgas a la chica y comienzan de nuevo el baile. Mientras la morena se incorpora y comienza a comer la boca de su compañera y de Juan.

La excitación es tremenda, es ver un trío con dos tías muy atractivas y un amigo que se casará en breve. Muy morboso.

La rubia se levanta y deja su puesto a la morena. Mi mente cavila y pienso si el hecho de que Juan sea atractivo hace que las chicas se lo estén follando tan naturalmente.

La rubia se acerca a los espectadores, y comienza a bailar encima de cada uno. Ahora si que la mayoría la soba, los diez segundos que nos dedica a cada uno los aprovechamos muy bien. Los chicos le aprietan las tetas, el culo, algunos incluso le acarician la entrepierna buscando su coño. Cuando es mi turno, se sienta dándome la espalda y aprovecho para lamerle el cuello mientras le aprieto las pequeñas tetas. Acaba de pasar por todos y Diego, el hermano, la llama. Ella se acerca y diego le susurra algo al oído. La chica se ríe, pero con su cabeza le dice que no, tímidamente; pero Diego insiste cariñosamente. Ella suelte una histérica carcajada y se levanta. El se levanta con ella y cuando todo el mundo piensa que se la va a llevar a algún sitio más solitario, Diego se desabrocha los pantalones y se baja todo hasta los tobillos, dejando al aire una dura y gran polla. Se vuelve a sentar y ella se monta sobre el.

La gente ya no jalea, solo mira. A los pocos minutos y sin que Diego llegue a correrse, ella se levanta y se acerca al segundo chico, comienza a desabrocharle los pantalones, el chico se da cuenta de la maniobra y la ayuda rápidamente. Los demás sabemos que va a pasar y en un visto y no visto, acabamos desnudos de cintura para abajo. Algunos chicos se han retirado, reconozco a dos que tienen novia y a otros dos casados. Hoy doy gracias a Dios por mi vida llena de lujuria y sin compromisos.

La rubia comienza a cabalgar al segundo chico que lo goza demasiado, puesto que sus jadeos solo son comparables a los de Juan, que está de rodillas en el suelo, con la morenita a cuatro patas delante de el.

Así la rubia va pasando hasta por cinco chicos, yo soy el sexto y me temo que la chica ya está algo dolorida por aguantar tantas pollas dentro de ella; así que decide cambiar de plan: se arrodilla delante mía y comienza a hacerme una muy buena mamada, excelente mamada. Echo mi cabeza hacia atrás y disfruto, cierro los ojos, ya que aunque la ocasión es tremendamente excitante, uno no deja de sentirse algo incomodo con una boca en la polla y varios pares de ojos mirándote. Me concentro en esos labios que están a punto de hacer que me corra. Justo antes de que ocurra eso, se separa de mi polla con un sonoro chupetón final.

Al siguiente la misma maniobra… y todos contentos.

Miro a Juan y no le veo solo, ni solamente acompañado por la morena. Ahora la morena esta a cuatro patas haciéndole una mamada, mientras uno de los chicos está detrás de ella, follándosela.

La cosa se está desmadrando un poco.

La rubia se ha pasado por la boca o coño ya a todos los presentes… menos al camarero. El hombre se ha acercado a ver si le toca algo y acierta. La chica se arrodilla de nuevo una vez más y como no se ha bajado los pantalones, ella misma le saca el cipote y se lo mete en la boca, la cosa ya es mecánica, sin pensar. La gente jalea a la pareja, es una mezcla entre comedia (por la edad de el) y excitación (por la edad de ella).

La rubia, vuelve al principio de la fila, pero la gente, desnudos de cintura para abajo, ya no está dispuesta a esperar mucho más.

Se abalanzan sobre ella, como leones hambrientos. Ella se ríe, se la ve feliz y empiezo a sospechar que le gusta su trabajo.

La levantamos en el aire con nuestros brazos, la tumbamos en la mesa, ya vacía de alimentos y bebidas, ella se contonea de gusto, manos en sus pechos, en su coño, en sus pies, morreos en la boca, uno tras otro, sin compasión, ella puede con todo.

Tengo la suerte de que veo una mano libre y enseguida logró que empiece a pajearme, mientas pienso que estará haciendo la novia ahora mismo, "seguro que no algo parecido a esto… o sí".

La manos hambrientas le dan la vuelta, casi en el borde de la mesa, comienzan de nuevo a lamerla, besarla, intentan meter pollas en la boca, dedos en el coño, lenguas en el culo. La chica empieza a gemir, está en trance, en shock.

Los cuerpos desnudos de los chicos me agobian un poco y me separo, huele a sudor y a sexo. Miro a Juan y lo veo tumbado boca arriba, con la chica encima y el segundo chico intentando darle por el culo.

"Donde caben dos caben tres" pienso, y asegurándome que no me ve nadie, me acerco al trío y lo transformo en un cuarteto. Busco su cara y le apunto con mi brillante glande, ella me sonríe, mezclando picardía y placer. Toma la polla con la boca y comienza a mamármela. El banquete de la mesa me ha quedado justo en frente y puedo verlo con toda claridad, con toda la claridad que dejan los cuerpos que rodean a la chica.

Ahora es el camarero el que parece que da órdenes: la chica se ha puesto boca abajo en la esquina de la mesa y hay dos filas, una delante de su boca, la otra detrás. Lo siguiente es ocupar agujeros: los de adelante se turnan para que les chupe la polla, los de atrás intentan meter por los dos agujeros. El espectáculo es sensacional, tanto que me voy a correr en la boca de la chica morena (parece mentira que con tanta orgía no sepa aún sus nombres). Lo hago y la chica lo recibe encantada… o eso parece, se lo traga todo, chupa y succiona como una loca y entiendo que ella también está teniendo un or gasmo.

Los de la mesa empiezan a correrse, sus gritos los delatan, los de delante en su boca, los de atrás, se mezclan entre su espalda, su culo y su coño. La chica comienza a gemir, casi gritar, supongo que no está asustada, así que tienen que ser orgasmos como catedrales de grandes…. Grita, grita, más, chilla, gime, se retuerce.

Juan grita y se corre, el otro chico (al que no conozco de nada) tarda unos minutos más, pero acaba haciendo lo mismo en su culo, la morena se retuerce y gime, abre la boca y aprovechando que mi polla aún está dura se la vuelvo a meter ahogando su gemido, no le molesta, le gusta… me la vuelve a chupar como una loca.

A los pocos minutos, estamos todos vistiéndonos, las chicas están en el baño. Algunos valientes aún entran buscando más acción, pero solo tarda en salir unos minutos más tarde el novio, que ya absolutamente sobrio, le da igual todo.

Hay comentarios para todos los gustos:

"Vaya dos putas"

"Menuda orgía"

"Vaya pasada"

Etc, etc.

Cuando las chicas salen del baño, vestidas y listas para irse, me acerco a ellas y les pregunto sus nombres:

Irina e Ivana- Me responde la morena

Un placer- Le respondo

La noche acabó ahí.

Por cierto, lo creáis o no, según me contó una buena amiga que estuvo en la despedida de soltera de Sara, no fue muy diferente a la nuestra… es más, fue tan parecida no hubo boda… pero esa será otra historia.

19 ago 2009

En el pueblo

Lo que nunca pensé era que fuera capaz de esto… joder es mi hermana!!



El grupo de amiguetes del pueblo era más bien amplio. Todos los calurosos agosto en la meseta manchega desde hacía unos diez años allí que nos reuníamos todos. Por supuesto la evolución se abría camino y habíamos pasado de cazar ranas a beber lo que no está escrito en las fiestas y no aparecer en casa hasta la mañana siguiente.

Debido a la edad, algunos integrantes del grupo ya no iban los veranos pero cinco personajes y yo no faltábamos a ninguna cita.

Cierto es que la vida rural de unos cuantos años para acá había decaído bastante, las chicas tampoco aparecían por allí y la orquesta se había quedado estancada en los boleros para que los papás bailaran con las mamás. Lo mejor de esta migración era que la única piscina estaba casi siempre vacía. Lo peor, que los seis amigos comenzábamos a aburrirnos como ostras.

Ese verano me llevé la sorpresa de que mi hermana volvería al pueblo. Yo con mis 23 años ya lo tenía pactado con mis padres, pero ella con sus 17 había suspendido varias asignaturas y el pacto fue solamente paterno. Las discusiones por ello se alargaron casi dos semanas. Pero no hubo manera, se vendría a estudiar al pueblo. Yo traté de hacerla ver que tampoco era tan malo, vería a sus novios de la infancia y le vendría bien desconectar un poco de la vida en la ciudad, que en los últimos dos años había sido un auténtico quebradero de cabeza para la familia.

Mi hermana se llama Sara, es realmente preciosa, pero ha tenido un problema, desde que empezó a salir con su primer novio ha cambiado demasiado, le gusta beber, bailar, exhibirse, fumar… resumiendo, la mala vida. Físicamente no es fácil hablar de tu hermana, pero en el último año Sara se ha dedicado a dos cosas principalmente: Vivir la vida a tope y joder a mis padres. La primera la consigue como os he hecho ver, sale desde el jueves hasta el domingo entrada la madrugada. La segunda es más fácil aún: sus novios o simples ligues la van a buscar por casa, la ropa que lleva se podría decir que la compra en tiendas para niños (por las tallas) y eso mi padre especialmente, no lo soporta. Aquí es donde se me hace un poco más fácil describir físicamente a mi hermana: es alta, pelo castaño por la nuca, ha hecho deporte hasta hace dos años, con lo cual su físico es más bien espectacular y tanto sus culo como sus pechos son los típicos de una jovencita de 17 años, firmes, duros y muy bien puestos.

Claro que la han castigado sin salir, y claro que han tratado de llevarla a un psicólogo, pero a esta edad y en esta época que nos ha tocado vivir mi humilde teoría es que eso no sirve de nada.

Una vez en mi habitación me confeso que había tenido sexo con dos amigos a la vez, que mientras uno le hacía el amor ella se la chupaba al segundo. Esto no me lo hubiera contado nunca, pero sospechaba que mi padre estaba escuchando detrás de la puerta y allí se lanzó. La creí porque conozco a mi hermana desde que nació y sé que no me estaba mintiendo.

El viaje en coche fue un infierno, mi hermana pedía que pusieran su música constantemente, mi padre cedió al primer CD pero ya no más. Otra bronca. El trayecto de solo 4 horas fue digno del infierno de Dante.

Como cabía suponer mi hermana no se despegó de mi en el pueblo los primeros días, era eso o quedarse en casa con papi y mami. Se la presenté a mis amigos (todos de mi edad) y como cabía suponer se quedaron prendados de ella. No eran lo suficientemente macarras o drogadictos o como sea para ella y no les hizo mucho caso.

La primera noche, nos juntamos todos (6 chicos y ella) en los jardines de la piscina y allí bebimos hasta empezar a decir tonterías. El silencio se hizo cuando Sara sacó de su bolso una piedra de chocolate y pidió un cigarro para hacerse un porro. El silencio no fue por la sorpresa de ver un porro, si no por que fuera la menor de edad la que lo hiciera.

Llegamos a casa muy tarde y con mi hermana tambaleándose ligeramente, las risas y los tropiezas hicieron que saliera mi padre de su habitación y que con los ojos inyectados en sangre (mezcla de sueño con ira) nos dijera que para volver así el primer día que Sara intentara no volver a estar más con mis amigos, que había venido aquí a estudiar.

"Vamos a ver papá, ¿no te das cuenta después de nosecuantos años que lo que le prohíbas hacer a Sara ella lo hará multiplicado por cuatro?" Pensé para mi mientras me cepillaba los dientes.

Al baño entró Sara con su pijama "de verano" o sea: camiseta de tirantes muy ajustada y que hacía rebosar sus tetas tanto por arriba como por los laterales, y braguita-culote súper corta y mega apretada que dejaba ver la mitad de las nalgas y que descubría su pubis totalmente depilado.

"No mires tanto que eres mi hermano" me dijo pillándome en plena exploración.

Le di un buen cachete en el culo para contrarrestar el corte que me había dado.

Nos tumbamos los dos en mi cama y trate de hacerle ver que tenia que hacer un poco de caso a papa y a mama, que solo con que vieran que había un pequeño cambio conseguiría que la tensión bajara y bla, bla, bla… Cuando acabé de hablar se levantó y me dijo… "a ver cuando hacemos una fiesta o un botellón con los cafres esos amigos tuyos".

"Esta niña está poseída" Pensé durmiéndome.

Me levanté a las 11.30 y después de la visita de rigor al baño, fui a desayunar. Allí estaba mi madre y le pregunte por papa y por Sara.

"Tu padre se ha ido con Ramón y Sara dijo que se iba a la piscina"

"Vaya por dios" Pensé

Allí estaba, con su mini bikini (del cual yo desconocía su existencia) y rodeada por mis 5 amigos.

Cuando llegue a su altura los 6 se callaron y me dio esa impresión de que se callan por que tu has llegado. Siguió sin gustarme nada esa sensación.

Me quedé con ella a solas tumbados los dos.

"Lo primero que deberías hacer es intentar no provocar como provocas. Es demasiado descarado que vengas a un pueblo de mierda con ese bikini que no te tapa nada"

"Lo primero es que mi hermano no debería de fijarse en si enseño mucho o no" me respondió dejándome algo cortado aunque no tuviera razón.

"Haz lo que quieras Sara, pero estos tíos son muy animales y no quiero que tengas problemas"

Me miró con una sonrisa demasiado pícara en su boca.

"No te preocupes hermano, solo hemos quedado esta noche en el bajo de Jose para beber algo, fumarnos unos porritos y escuchar música. Espero que vengas"

Me levanté y me fui a dar un baño… por supuesto que iría.

Sara estudió toda la sobremesa, no durmió la siesta y mis padres se miraban con cara de incrédulos. No hizo falta que les pidiera permiso, después de la cena, nos fuimos de camino al sótano de Jose.

Sara se había puesto unos pantalones de esos "tan de moda" muy cortitos, demasiado cortitos y algo sueltos, con lo cual daba igual como se sentara o como se pusiera, se le vería algo siempre. La parte de arriba estaba compuesta simplemente por una camiseta ajustada y con el vientre al aire.

Llegamos cuando solo estaban dos de mis/sus amigos y con la música a tope comenzamos a beber cerveza y demás cosas que tenían por allí. La música era muy lenta, pero Sara no tardo con hacerse con el control del aparato de música y comenzó a pinchar sus CDs.

Los chicos fueron llegando y la fiesta comenzaba a animarse por momentos, hablábamos de fútbol, de coches, de trabajo de estudios. Yo siempre con un ojo en Sara puesto que estaba bebiendo mucho y fumando bastantes porros. Lo de los porros ya no era solo cosa suya, algunos de mis amigos se habían animado por primera vez y otros se les notaba más sueltos.

Sara era la reina de la noche.

Me despreocupé cuando se mezclaron las copas y ver como Sara hablaba sin pudor y con total confianza con varios chicos, entre ellos el hijo de Ramón: Pedro, un gordito zafio y grotescamente simpático que me caía como una patada en el escroto. Las horas pasaban y el ambiente se relajaba y se emborrachaba más y más.

Me senté en uno de los taburetes altos que abundaban en el local y Sara vino hacia mi. Se sentó con sus minúsculos pantalones entre mis piernas encargándose de frotarse bien

y de colocar su precioso culo justo encima de mi paquete. Un respingo recorrió mi espalda e inconscientemente la rodee por la cintura con mis brazos.

Los chicos vieron la escena y nos rodearon.

"Aquí no sabemos bailar… y estoy seguro de que tu si que sabes" Dijo uno de ellos

Sara no tardó en levantarse, buscar un CD en su bolso y ponerlo a todo volumen en el aparato de música.

La música sofá-tecno comenzó a atronar todo el local y Sara comenzó a moverse, pero a moverse como una gogo profesional, movimientos rápidos y que seguramente no era la primera vez que los hacía.

Los chicos empezaron a vitorear cada movimiento sexy que hacía mi hermana (y no eran pocos), ella se dejaba querer y a más gritos de los chicos, más se acercaba a ellos y más sexy y caliente se movía. La cara de Sara era un poema, entre acalorada por el frenético baile, por el alcohol que había bebido y los porros que había fumado, entre la excitación de ser vitoreada por cinco tíos y la música a su gusto y bien alta… esa cara era de puro vicio.

Saco a Rober a bailar con ella. No eligió mal, Rober era el chico más atractivo de todos y ya le había echado el ojo desde el primer día. Pero lo que no sabía era que Rober no era tan inocente como los demás, así que en cuento el baile pasó de los 3 minutos, le metió el morro.

Sara se sorprendió y dio un paso atrás, pero en cuento Rober se le acerco otra vez, ella no se retiro de nuevo. Le tomo por la nuca y comenzaron a comerse sus respectivas lenguas. Los "Wooooouuuu" y demás gritos de victoria y excitación no se hicieron esperar.

Sara estaba en trance, música, morreo, alcohol, porros… se dejaba llevar por Rober que comenzó a bajar sus manos hasta buscar su desnuda espalda. Acariciando Rober miraba a los amigos, como si de un cazador se tratara, poniendo sesos gestos tan típicos de victoria machota.

Y vuelta a porrearse, con Sara casi colgando de sus brazos.

Y os preguntareis que hacía el hermano mayor de la chica que estaba a punto de loquesea. Yo en el ya famoso taburete y con una copa en la mano me dedicaba a mirar como le comían los morros a mi "hermanita" y el único gesto que hacía para impedirlo era levantar la mano y hacer el típico "Tsch" con la boca.

Sara se separó de Roberto y se fue a servirse una copa más. Otro de los chicos se separó del grupo donde ahora estaban los chicos reunidos y hablando de lo bien que besaba mi hermana. La tomo por detrás y le giró la cabeza para besarla. Ella le siguió el juego hasta que se dio cuenta de que no era Roberto el que le estaba comiendo los labios y separándose de el, hizo ademán de darle un bofetón, pero cuando iba a partirle la cara, sonrió y tomándole por la nuca, se lo llevó otra vez hasta sus labios.

Esto estaba poniéndose tan excitante como peligroso.

Los chicos se giraron a la vez y vieron el espectáculo.

Se acercaron a ella y Pedro la separó sin miramientos de su rollo y la llevó hasta el único sofá de todo el local.

Allí la sentaron y como si estuviera vendiendo ganado (cosa que estoy seguro que había heredado de su padre) comenzó a dar los turnos por los que los cinco chicos iban a enrollarse con mi hermana.

A Rober le tocó el último puesto que se había enrollado con ella el primero.

Comenzaron a sentarse a su lado, a comerle toda la boca y a meter toda la mano posible. Ella no se dejaba hacer mucho, pero al menos vi como uno o dos de ellos llegaron incluso a sobarle las tetas.

Yo solo miraba, bebía y sonreía. La verdad que estaba bastante excitado vendo como mi hermana se comía las bocas de cinco de mis amigos, no soy un depravado, pero es la pura verdad.

Cuando los cinco pasaron por su boca el zafio de Pedro los reunió en torno a ella y comenzaron a hablar y a reírse. El grupo de cinco chicos estaba totalmente alrededor de Sara y yo no podía ver que tramaban o que hacían. Cuando vi a uno de los chicos hacer un rápido gesto de llevar el culo hacia atrás me levante rápido sospechando lo peor.

En solo cuatro pasos logré ponerme detrás del sofá donde estaba sentada Sara y vi lo que no quería ver: Los cinco tíos con sus cinco pollas fuera de los pantalones, la mayoría en fase aún de empalme total y mi hermana pasándose una tras otra por la boca.

Les daba suaves besitos en el glande o leves lametazos en toda su ya morcillona carne. Y a cada beso o lamida, ellos daban un pequeño respingo hacía atrás.

"Venga, que ya valió la broma" Dije yo ya realmente asustado y muy enfadado

"Anda tío, déjanos disfrutar de esta loba" Me respondió Pedro con cara de vicio.

"Eso, ponte a la cola si quieres, que ya vimos como tratas a tu hermana" escuche de alguno de los otros.

Traté de dar la vuelta al sofá para encararme con ellos, pero ellos eran más y parece ser que no estaban tan borrachos como yo, así que me agarraron entre tres y el cuarto me dio un par de bofetones, dejándome bastante grogui para poder reaccionar.

Pedro me agarro por los brazos y me colocó delante de Sara.

"Anda que tu hermanito tiene celos, chúpasela un poco" Dijo entre las carcajadas de los demás

Asara me miró, me miró y no vi absolutamente nada que me pudiera dar a pensar que estaba muy borracha o colocada o drogada, me miró serena y lentamente me abrió los pantalones, sacó mi polla y con un felino movimiento de cabeza.

Traté de resistirme, pero era imposible, era algo inaudito. La rabia contenida, la fuerza de mis (ex) amigos agarrándome, y la boca de mi hermana chupándome, con una delicadeza y una exquisitez increíbles, solo pude llevar mi cabeza hacía atrás y resoplar como Moby Dick.

"¿Ves? Ahora a disfrutar todos" dijo alguno detrás mía.

Me separaron cuando Sara paró de ponérmela lo más dura que mi polla había estado.

Se pusieron en fila delante de ella, mientras yo intentaba sentarme en el taburete y pensar en lo que acababa de hacerme mi hermana.

Mirando al festival porno que se había convertido ese sofá vi como los chicos después de un turno cada uno ya no hicieron cola alguna. Comenzaron a desvestir a Sara, cosa que no los llevó mucho trabajo, puesto que quitándole sus mini pantalones, el tanga y la camiseta junto con el sujetador acabaron en unos segundos.

Las manos se peleaban por tocar las partes erógenas de mi hermana, tetas, coño, labios, culo, la traían a volandas, La besaban, la tocaban. Quise ver como unos dedos incluso se introducían por su creo que húmedo coño.

La visión me estaba poniendo de los nervios, quería acercarme y sobarla como lo estaban haciendo ellos, pero era mi hermana, pero me la había chupado y me había gustado… pero era mi hermana!!!

Cuando volví a mirar al grupo, Sara estaba de rodillas delante de tres de los chicos y los otros dos se peleaban entre risotadas por ver de quien eran sus tetas, al final como normalmente toda mujer tiene dos, salomónicamente se decidieron por chupar cada uno un pezón. Los otros tres seguían encantados con las mamadas de Sara, que ya no eran distinguidas o suaves; ahora eran duras hasta el fondo.

Frases que mi mente recibía:

"Joder como la chupa para lo ven que es"

"Ya te digo tío, verás cuando nos la follemos"

"Y viste que tetitas tiene?"

Esto me enfadaba mucho más, pero a la vez me excitaba sobremanera.

Cuando todos pasaron por sus tetas y su boca, fue ella la que tomo la palabra.

"A ver pueblerinos, la postura que más me gusta es la del perrito (risas) así que me voy a poner dándoos la espalda en el sofá y vais a follarme uno a uno, los que se aburran o vean que se les baja el empalme, que pasen por delante que se la chupo sin problema"

"…que se la chupo sin problema"

"…que se la chupo sin problema"

"…que se la chupo sin problema"



"Con solo 17 años" Pensé yo con un empalmazo en mi entrepierna.

Y así fue. Comenzó el gordo de Pedro, dándole por detrás, taladrándole el coño. Ahora era Sara la que más gritaba, los otros cuatro no desaprovecharon el ofrecimiento "…que se la chupo sin problema" y se pusieron delante de ella con las pollas en la mano a la espera que dejara de gritar para chupar.

Uno tras otro se fueron corriendo en el coño, en la espalda, en las nalgas, algunos se reanimaban en su boca y volvían al ataque, otros se sentaban a su lado a tocarle las tetas mientras estas bailaban con cada embestida del que la estaba follando.

Así durante casi una hora todos acabaron exhaustos y muy complacidos… todos menos yo, que allí seguía con mi erección.

Cuando vi a Sara gatear, despacio hacía mi. La excitación se tornó miedo.

Cuando vi a Sara pararse delante mía, desnuda y mirando a mi entrepierna, el miedo se tornó terror.

Cuando Sara se incorporó y tomo mi polla con su caliente boca, mi terror se convirtió en placer.

Y allí yo sentado y ella de rodillas chupándomela, todo se me volvió oscuro. Todo se me volvió calor. Solo me despertaron las voces y las risas de los demás chicos que se acercaban a ver el incesto.

Supongo que cuando la sangre no te une y ves que una preciosa joven está haciendo una soberana mamada a su hermano, debe de ser demasiado excitante, solo para quedarte a verlo. Así que un par de mis amigos comenzaron a sobar de nuevo a Sara, mientras un tercero (a estas alturas no me preguntéis quien era cada uno) comenzó a darle de nuevo por detrás.

Me corrí sin mucho esfuerzo, mientras ella hacía lo imposible por controlar las tres cosas que había en su boca: Mi polla, mi esperma y los gritos que daba por las embestidas que le estaba dando el tercero (o quinto) en cuestión.

La noche se acabó como me corrí…. Rápido.

A la mañana siguiente Sara me recibió en la mesa del desayuno como si todo hubiera sido un sueño.

Cuando nos quedamos solos le pregunté:

"Sara, ¿pero que hicimos ayer?"

A lo que ella me respondió

"¿Ayer?... no recuerdo nada hermanito"

No sabía si mentía o decía la verdad… pero me engañé a mi mismo y respiré tranquilo.

Sesión de fotos

Creo que empezó como un hobby, pero a Tania le encantaba fotografiar paisajes.

No se le daba nada mal. Incluso opino que sus fotografías, su visión de los paisajes y su manejo en los trucos de la cámara, eran de verdadera profesional.

Un día cenando con amigos después de su primera exposición, bromeando yo le dije que el mejor paisaje era el del cuerpo de una mujer y que ella nunca hacia retratos ni composiciones de personas. Me contestó que eso iba a cambiar ese sábado.

Me confeso que una antigua amiga de la universidad, le había pedido hacer un "book". La amiga en cuestión, según Tania era una de esas chicas muy atractivas y muy simpática y que queria regalarle a su novio un álbum de ese tipo.

Me aclaro que seria un "book" serio y nada chabacano, con ella vestida informal, buena iluminación y que saliera "muy bonita para el, que es un cielo y lo quiero un montón" .

Así quedo la cosa ese jueves.

Tania me llamo el domingo por la mañana a una hora muy extraña, ya que no llegaban a ser las 11.00.

Su voz sonaba agitada, nerviosa y ansiosa:

-Javi…… puedo pasar por tu casa?, tengo que contarte algo que me ha ocurrido – Me dijo rápido y sin respirar.

- Claro Tania, pasa cuando quieras, yo estoy aquí… pero estas bien?, te noto rarita? – Le conteste yo, paternalmente preocupado por mi amiga.

- Vale, vale…. Estoy allí en cuanto me duche – Me volvió a decir con aquella extraña voz.

A las 11.45 sonó el timbre de mi casa y me levante a abrir.

Allí estaba ella.

Tania es una chica de 28 años, morena, pelo por el cuello, ojos pequeños y graciosos, 1.71, muy bien proporcionada, no es un bellezón, pero esta muy bien y su cuerpo es muy bonito.

Tenia su negro pelo mojado y lucia unos simpáticos coloretes en sus mejillas.

- Ven Tania, siéntate aquí…. Te veo algo acalorada – Le rogué.

- Si, si, si – Me respondió, y con paso acelerado se sentó en el sofá.

Tenia la vista perdida. Su cara no era de susto o miedo, más bien denotaba sorpresa y nervios.



- Javi, te voy a contar algo increíble que me ha pasado y que no se como tomarlo, como aceptarlo y si debo de recordarlo como algo bueno o algo muy malo – Me dijo mirándome a los ojos por primera vez desde que llego a mi casa.

- Cuéntame Tania, me tienes preocupado -

Juntó sus rodillas y mirando al infinito comenzó a hablar.





LAS PRESENTACIONES:





Había quedado con mi amiga Isa a las nueve de la noche en mi estudio, para la sesión de fotos.

También había llamado a German.

German es un amigo del instituto. Nos llevamos muy bien desde entonces. El cursó formación profesional en estilismo y yo queria que nos ayudara con el maquillaje y con los peinados. No queria que fuera muy profesional, pero necesitaba algún toque así, sobre todo para los reflejos.

Primero llegó el.

Es un chico muy guapo moreno con mechas rubias, musculado, de los que ahora se llaman metrosexuales, se cuida mucho y aunque tenga mucha pluma de tanto trabajar en muchas peluquerías, sé segura que le gustan las chicas. Yo le he visto follar una vez en un arrebato de locura un sábado de fiesta en los baños de una disco.

Con un par de besos de bienvenida, dejo su maletín encima de la mesa del estudio y comenzamos a hablar amistosamente.

Al poco rato, picaron de nuevo a la puerta.

Era Isa.

Venia como siempre, rompedora.

Tiene esa delgadez de cara que hace que su rostro sea como de muñeca morena, su cuerpo por el contrario es muy voluptuoso, sin estar para nada rellenito. Tiene grandes caderas, su culo es respingon hasta casi el escándalo y sus pechos siempre han sido la envidia de las chicas y el sueño de los chicos.

No quiero hacer la pelota a nadie, pero la chica es la viva imagen de la niña casi-perfecta.

Además para acabar el cuadro, tengo que reconocer que es una chica increíble, nada creída, buena y muy agradable.

Repito, el sueño de todo hombre y de alguna que otra mujer.

- No pensaba que vendria un chico a ayudarnos – Fueron sus palabras en el momento de la presentación de ambos.

- Tranquila solo te ayudare con el pelo y algo de maquillaje – Respondió German rápidamente





LA SESIÓN:



Isa había traído su pequeña maleta con varios vestidos.

Según los sacaba, aparecieron vestidos de noche, vestidos informales, pantalones ajustados, faldas largas, cortas.

Comenzó poniéndose un vestido de noche negro, ajustado, largo y con un gran escote, que con el sujetador que realzaba sus pechos hacían que el contorno de estos casi se saliera de la tela.

German se acerco a ella con su esponja en la mano, y tomándole la carita con cuidado le tapo las pocas imperfecciones que tenia, sus leves ojeras y por inercia espolvoreo rápidamente su cuello y la parte alta de su busto.

Isa estaba nerviosa, sintiendo tan cerca las manos y la cara de este muchacho, muy atractivo. Se le veía en los ojos.

Se puso delante de la mampara blanca encendí las lámparas blancas y comenzamos.

Se comía la cámara.

No se si había hecho esto alguna vez, pero era una depredadora.

German no quitaba ojo y después de unos veinte disparos en muchas posturas decidimos que se cambiara de ropa.

Salió de la habitación con una minifalda muy corta y un top muy ajustado también.

Cuando German, se acerco a ella para retocarle el pelo se le iban los ojos a todo su cuerpo.

Pero se paro en sus pechos.

- Isa, preciosa, deberías de cambiarte el sujetador que llevas, se marca mucho por debajo de la tela del top y va a quedar muy feo -



Isa me miro intentando buscar apoyo femenino, pero German tenia toda la razón.

- No traje ninguno más – Dijo ella nerviosa.

- No te preocupes, lo podemos hacer sin el – Le respondió German.

A los dos minutos volvió con su top, pero sin sujetador.

Sus pechos se marcaban y, o por los nervios o por lo que fuera, sus pequeños pezones se marcaban bastante debajo de la tela.

German, cada vez mas confiado, le tocaba el pelo, se lo desenredaba y le sonreía diciéndole al oído gracias y consejos para sus poses.

Isa se iba soltando cada vez más y con esa nueva ropa, se mostró algo mas sexy delante de la cámara.

Ya no me miraba a mi.

Ahora miraba y buscaba el asentimiento de German, que la miraba y asentía, cada vez que ella bajaba para apoyarse en su rodilla o abría un poco las piernas de espaldas a la cámara, mientras me miraba por encima del hombro.

Me gustaba el ambiente que ahora había. Era más suelto, de más colegueo.

Después de más de 30 disparos, paramos.

- Que tal va? – Me preguntó Isa

- Increíble. Seguro que no has hecho esto nunca? – Le pregunte yo sonriéndola

- Te juro que no – Me respondió ella muy cariñosa al ver las fotos en la pantalla del PC

- Sale preciosa la chica, verdad? – Comentó detrás nuestra German, tomándonos por los hombros.

- Increíble – Pensé yo en voz alta.

En una de las fotos que aparecieron en pantalla, German me dijo que me detuviera en ella y después de notar como el se reía discretamente y se tapaba la boca con la mano, nos dimos cuenta, casi a la vez, que en la pose que había puesto subiendo los brazos, se le veía la parte baja de uno de sus grandes y preciosos pechos.

- Joder…… - Susurro Isa muy cortada, llevándose las manos a los ojos.

- No te preocupes, a tu novio esta en concreto le va a encantar – Bromeo German.

- No, no, no, no, bórrala, bórrala….. que corteeeee!!! -

- Bueno, vamos a dejarla y al final decidimos cual quitamos y cual dejamos. Se nos esta haciendo tarde así que vamos a hacer la última tanda – Dije yo poniendo un poco de orden.

Nos separamos de la pantalla e Isa empezó a buscar entre su ropa.

- No se que ponerme – Decía mientras revolvía inocentemente entre todos los "trapitos".

- Y si le hago este regalito? – Dijo girándose hacia nosotros.

German se rió aplaudiendo y yo sonreí siguiendo la broma.

Lo que tenia en sus manos era un conjunto de baño, un minúsculo bikini que no se por que estaba entre su ropa.

- Lo metí aquí, pensando que no iba a estar German aquí y que así quizás podía hacerme unas fotos un poquito más subidas de tono – Dijo Isa ligeramente avergonzada.

- Oye, si es por mi, no te preocupes, que soy muy profesional – Respondió German rápidamente.

No voy a negar que la idea me gustaba, era una buena oportunidad de probar algo nuevo y así el novio de Isa quedaría mucho más contento.

- Venga Isa, póntelo que te hago algunas a ver que tal -

Isa me miro, asintió con la cabeza como preguntándome y le respondí con el mismo gesto.

Se metió en la habitación donde se cambió anteriormente y allí desapareció.

German se acerco a mi y tomándome por la cintura me dijo:

- Tania, sabes que tu amiga me esta poniendo muy nervioso? -

- German, no te pases con la chica que tiene novio y se ha quedado por que piensa que somos profesionales, así que no te pases por favor – Le respondí oliendo sus ganas de intentar algo.

- Vale, solo te decía que la chica esta muy buena – Dudo por un instante para decirme bajando la vista: - Si hasta a ti se te ha caído el ojo en alguna pose -

Note como la sangre que fluía libremente por mi cuerpo emprendía una carrera sin control hacia mis mejillas.

- Vete a la mierda, solo me fijo para hacer las fotos – Le respondí haciéndome la ofendida.

- Vale, pero creo que no me equivoco – Me dijo algo cortado, soltándome la cintura y a la defensiva.

Las dos cabezas giraron rápidamente cuando el sonido de la puerta donde se había metido Isa se abrió.

Allí salió ella, tapada con una toalla justo por encima de sus pechos.

Yo no me atreví a decir nada, solo asentí, la sonreí y emprendí el camino hacia el trípode donde estaba clavada la cámara.

- Perfecta Isabel. Deja que te coloque un poquito el pelo y que te retoque algo por aquí – Dijo German acercándose hacia ella.

Estaba preparando mi Canon D cuando levante la vista y vi como German se ponía detrás de ella y comenzaba a peinarla con sus dedos entre sus cabellos.

No fue Isa la que se quito la toalla.

No fue German el que se intentó tapar con sus manos su semi-desnudo cuerpo.

Si fue German el que con un leve movimiento, le quito la toalla con la excusa de colocarle el pelo sobre los hombros.

Si fue Isa la que, nerviosa, alzó rápidamente sus brazos para intentar sin éxito tapar sus grandes pechos tapados por un bikini de los de triángulos.

Vi como German se gustaba tocándole el pelo desde su nacimiento en la nuca, y como le susurraba algo al oído antes de retirarse.

- Como tu veas, Isa – Le dije con algún temblor de voz que otro.

Comenzó a posar.

Nada parecido a lo que había sucedido antes. Posaba y se movía tensa, nerviosa, rígida. Decididamente estaba molesta, nerviosa y cortada.

Tanto German como yo, nos dimos cuenta al instante y con una mirada a mi amigo le hice saber que necesitaba que saliera un momento. La chica lo necesitaba para acabar esto.

- Chicas, os voy a dejar solas un momento que me voy a tomar algo abajo. Vuelvo ahora mismo, a ver si acabasteis para cuando regrese. – Dijo German cogiendo las llaves del piso y dirigiéndose hacia la puerta.





ULTIMOS DISPAROS



Allí estábamos las dos.

- Bueno, vamos a acabar esto – Le dije a Isa con una sonrisa en la cara.

Dicho y hecho, pareció que al estar dos chicas en la habitación, ya sin hombre de por medio, había hecho que se le quitaran un poco las vergüenzas.

Comenzó a comerse la cámara otra vez.

Yo notaba que me empezaba a gustar demasiado sacar fotos a la chica.

Desencajé, la cámara del trípode y acercándome más a ella le dije:

- Voy a hacerte unos planos de la cara y de cintura para arriba -

- Vale, me pongo de alguna manera en especial? – Me pregunto ella.

- Túmbate sobre la manta del suelo y mira hacia arriba, a la cámara - Le dije yo algo turbada.

Así lo hizo. Me puse muy encima de ella para hacer las fotos que mejor salen: la modelo mirando hacia arriba.

Podía verle los pechos desde arriba, su contorno naciendo, sus pezones marcados en su bikini.

Me encontré mordiéndome el labio de abajo.

"¿Que me estaba pasando?" Pensé nerviosa y turbada, "¿Estaba descubriendo mi vena masculina, esa que dicen que todas las mujeres tenemos?"

Me dio la sensación de que ella se crecía, que se ofrecía a la cámara (o a mi), se mostraba felina, sexy, se comía la cámara y yo tenia ganas de comérmela también

"Dios, que he dicho????, no no no no no". Pensé parando de hacer fotos y mirando a Isabel

- Te pasa algo? – Me preguntó Isa mirándome con sus bellos ojos.

- No nada…… estas preciosa – Me atreví a decirle bajando mi mirada.

- Gracias, entre tu y German me habéis animado y cuidado mucho – Me dijo acariciándome la mano con la que la estaba peinando.

En ese momento ya no era yo misma, algo dentro de mi me comía, me devoraba y me turbaba. "Tengo que irme de aquí" Pensé absolutamente ruborizada

- Estas bien Tania? – Me pregunto Isa mirándome con dulzura.

- Muy bien, tranquila – Mentí, mientras le acariciaba el hombro con mi mano.

- Como me pongo ahora? – Me pregunto mirándome a los ojos.

- Túmbate en el suelo, boca arriba y mírame – Me atreví a decir

Así lo hizo.

Se tumbo, y como si me pudiera leer el pensamiento, comenzó a posar arqueando la espalda y devorando la cámara y de paso el muro de decencia que quedaba en mi cabeza.

Me coloqué encima de su cuerpo con mis piernas abiertas, fotografiando hacia abajo, mientras ella serpenteaba y se contoneaba buscando excitar a la cámara y, sin saberlo, excitándome a mi, ya sin control alguno.

Pensando en hacer las últimas fotos retratando primeros planos de su cara, baje hasta ponerme de rodillas sobre su vientre.

Clic.

Clic.

Clic.

De repente un calor y sopor recorrió mi cuerpo, cuando note como sus dos manos me tomaban de mis piernas. Me tenia agarrada y podía notar como su dedo pulgar me acariciaba.

Pare de hacer fotos y con gesto de curiosidad la mire a los ojos.

- Estas preciosa – me atreví a decir.

Sin mediar más palabras, me incline sobre ella y sin que le diera tiempo a reaccionar, la bese en los labios.

Se sobresaltó levemente

Pero la mayor sorpresa fue ver que me miraba a los ojos y sonreía vergonzosamente.

- Que te ha pasado? – Me pregunto con una sonrisa que me pareció muy poco seria.

- La verdad que no lo se….. perdona – Pude responder agachando la mirada.

Aun no se por que lo hizo, ni por que yo accedí, pero en un segundo, tomo mi mano y tiro de ella hacia abajo.

Nuestras caras quedaron a escasos centímetros y poniéndose absolutamente voluptuosa, me besó. Apenas abrimos los labios, apenas nuestras lenguas se encontraron , pero sentir algo tan prohibido, algo tan tabú, hizo que fuera un beso como pocos había dado hasta este día.

- Me ha gustado – Me susurro aun a centímetros de mi cara

- Y a mi – Le dije yo acercándome otra vez a su boca.

- Quiero más – Me susurro

Nos volvimos a besar, esta vez más apasionadas, más salvajes. Las lenguas se enroscaron, la saliva sonaba pasando de boca en boca, estaba caliente y dulce.

Dejé la cámara en el suelo a nuestro lado y me tumbe a su izquierda, sin para de besarla. Me sentía como un chico besando a alguna mujer espectacular y eso me estaba excitando.

Sin pensarlo posé mi mano sobre uno de sus pechos. Ella al sentir el contacto paro de besarme y soltó un gemido largo y suave. Esto me animó a tocar con mas pasión y buscar su pecho por debajo del bikini.

No me esperaba su movimiento.

Me separo cuidadosamente y con un ágil movimiento, se desato el bikini por detrás y se lo quito, dejando al aire sus hermosos y casi perfectos pechos.

Jamás me había imaginado a mi misma deseando lamer y chupar algún pecho de mujer, pero aquello ya rozaba lo absurdo y viendo la invitación de sus ojos, me agache con cuidado y comencé a lamer alrededor del oscuro y duro pezón.

Ella se retorcía sintiendo el placer de lo prohibido bajo mi cabeza.

Yo ya no entraba en mi camiseta y rápidamente me la quite, junto a mi sujetador. Pare de lamer sus pechos y me lance a su sabrosa boca otra vez.

Las respiraciones de las dos, comenzaron a hacerse mas rápidas y sonoras. Las lenguas ya estaban locas buscado los más escondidos agujeros de nuestras bocas y los pechos se tocaban unos a otros en una danza loca.

En un ataque de lucidez y frialdad, me pare de hacer todo eso e incorporándome pude decir entre respiraciones:

- Esto no esta bien -

- Lo se….. pero me esta gustando mucho, Tania – Me dijo ella mordiéndose el labio inferior

Me tomo con fuerza mi cabeza y me la llevo a sus pechos de nuevo.

"Su novio, Dios mío, tiene novio y lo conozco…. pero que estamos haciendo", pude llegar a pensar mientras su pezón entraba en mi boca.

Sus gemidos, llegaron tan claros y excitantes a mis oídos, que no pude más que olvidarme de todas esas cuestiones éticas y dedicar todo mi ímpetu a sus deliciosas tetas.

Vi como su mano se movía debajo de mi pecho, note como buscaba algo y vi como lo encontraba. Con su mano derecha comenzó a tocarse su sexo, por encima del bikini.

Ya no pude más.

Jamás había estado con una mujer… ni en mis mas oscuros y locos días. Pero jamás de los jamases había estado tan segura de querer probar el sexo de mi mismo sexo.

Baje besando su plano vientre.

Me encontré con su ombligo, lo lamí.

Llegue a donde ella estaba tocándose.

Agarre las gomas de su bikini y tire de ellas hacia abajo.

Absolutamente depilado…. No sabia por que, pero lo había supuesto.

Su olor me sonaba, en mis mas locas noches había limpiado penes de chicos que me habían penetrado antes…. No me desagradaba ni el olor ni el sabor.

Saque mi lengua y comencé a hacer lo que a mi me habían hecho algunas veces de manera increíble.

Abrí sus labios mayores y vi su clítoris, absolutamente claro y rosado.

Con mucho miedo saque mi lengua y sin pensarlo ataque su pequeño apéndice.

Su sabor me resultaba familiar, pero este era mas agrio y mas dulzón.

La reacción no se hizo esperar…. Un temblor se apodero de sus caderas y por varios segundos, ella se frotaba contra mi lengua y no al contrario.

Me estaba gustando peligrosamente.

Sus gemidos eran ya bastante altos y sus respiraciones muy entrecortadas.

Comencé a lamer con mas fuerza, mi saliva se mezclaba con sus flujos.

Clic

Clic

Clic

Clic

Dios mío, no, no, no, no, no puede ser

Las convulsiones, se pararon justo cuando mi cabeza se giró rapidísimamente hacia la puerta del estudio.

"Mierda, esto no puede estar pasando" Pensé mientras alejaba mi boca del sexo de Isa.



EL GRAN FINAL



Allí estaba German, con mi otra cámara en la mano y sacando fotos de nuestros cuerpos en posturas poco decorosas.

- Estáis las dos preciosas – Dijo con una sonrisa burlona.

- Vete a la mierda – Acerté yo a decir como podía, incorporándome y sin preocuparme de mis pechos al aire.

De Isa solo salía una leve sonrisa y ella si se tapaba como podía.

- Por que no seguís, prometo que estas fotos solo las veré yo – Dijo German

Me tape la cara intentando disimular mi preocupación y mi vergüenza.

- Ven Tania, que nos haga alguna foto más, las guardaremos los tres, será nuestro secreto -

"Como?, que carajo me esta diciendo esta loca" Pensé mirándola rápidamente, mientras veía como ya no se tapaba con sus manos.

German se acerco enfocando con la cámara y seguía haciendo fotos de su cuerpo desnudo. Clic

De mis pechos al aire. Clic

De cómo ella se incorporaba. Clic

De cómo se acercaba a mi. Clic

De cómo me acariciaba el pelo. Clic

De cómo me comenzó a besar el cuello. Clic

Sentí de nuevo ese calor, esa excitación de lo nuevo, mezclada con la excitación de estar siendo observada.

Bajo a mis pechos y comenzó a lamerlos.

- Diiiiooosssssssss – Atine a decir entre mis dientes.

La cámara seguía haciendo ese maldito ruido, que me estaba poniendo muy nerviosa, por que me recordaba que había alguien más allí y que solo estaba molestando, ni siquiera viéndonos.

Mi cuerpo disfrutaba con lo que estaba sintiendo, pero mi mente estaba preocupada por la cámara, por el tío y por las consecuencias que esto podía traer.

Intentando que Isa no me viera, con mi mano, le hice a German un gesto de que se fuera, de que nos dejara solas.

Pero esos gestos se pueden malentender.

Pude medio ver como se alejaba de nosotras y supuse que lo había entendido bien. Pero la sorpresa fue mucho mayor cuando logre ver por encima de la cabeza de Isa como dejaba la cámara encima de la mesa y como volvía hacia nosotras.

No sabia que hacer, por que Isa me estaba haciendo una comida de pechos como pocas veces y con una mano me empezaba a acariciar mis ligeros pantalones en la zona púbica.

Escuche sonido de ropa moviéndose, y asustada, pensando que Isa me estaba abriendo mis pantalones, me separe de ella unos centímetros.

No era Isa

Gire la vista rápido.

Me encontré con los pantalones de German en sus rodillas y su slip muy prieto.

No se si por que no me gustan los slips, por muy modernos que sean, o por que ya no sabia muy bien que hacia, pero agarre la goma de German y baje su prenda intima hasta donde estaban sus vaqueros.

De allí asomo una polla como jamás había visto.

No era su grosor

No era su tamaño

Era más bien su forma, su capullo brillante, su lampiñez, todo se mezclaba.

Queria probarla, queria lamerla, comerla, besarla. Queria sentirla dentro de mi cuerpo.

La mezcla de ese icono brillante, de los labios de Isa chupando de mis pechos, de su mano ya masturbándome frenéticamente y mi mano libre acariciándole la cabeza mientras me lamía, me hicieron olvidarme de todas mis dudas.

Agarre con fuerza la tranca de German y la traje hacia mi boca, ya abierta desde el primer momento.

No se si Isa sabia lo que German me estaba metiendo en la boca, pero desde luego si no lo sabia actuaba como nunca antes en la sesión. Me comía, besaba, lamía y ya me había despojado de mis mojados pantalones y mojadas braguitas.

German comenzó a marcar el ritmo con sus manos en mi cabeza, es algo que puede resultar machista o brusco, pero a mi me encanta sentirme poseída por la fuerza de un hombre y más cuando esta como un tren y este era su caso.

Entre todas las sensaciones que se disparaban en mi boca, pude distinguir que mis pechos habían dejado de ser succionados. Buscando con la mirada como podía la cabeza de Isa, me percate de que estaba a mi lado.

Estaba dibujando con su boca un circulo, muy parecido al que tendría si tuviera un cilindro metido en ella. Me miraba a mi y como me estaba tragando la ya durísima carne de German.

German por su parte estaba ya en el séptimo cielo, gimiendo y con su mano en mi cabeza marcándome la velocidad. Su otra mano estaba sospechosamente posada sobre la cabeza de Isa.

Isa no paraba de mirarme con esa abertura en la boca.

No soy egoísta, en absoluto.

Saque el pene de mi boca y tomándolo con una mano se lo dirigí a la suya.

Lo chupo como una posesa, como si llevara meses sin comer.

German ya apretaba los pelos de nuestras cabezas.

Yo por mi parte me dediqué a amasar y acariciar los pechos de mi ocasional amante.

Mire a German y este me devolvió la mirada con una sonrisa desfigurada por el placer de sentir como la chica le estaba haciendo una mamada de concurso.

No pude más.

Mi cuerpo me pedía un orgasmo.

Baje mis manos y comencé a acariciarme entre los labios mayores, aun húmedos de la sesión anterior.

Vi como Isa me miraba mientras seguía dándole bombeo a German.

Creo que pude entrever una sonrisa.

Bajo sus manos y dejando que el chico le penetrara la boca, comenzó a masturbarse junto a mi.

Las dos de rodillas.

Las dos masturbándose

Y una sola gozando de aquel glorioso aparato.

No era justo.

- Déjamelo a mi un poco, Isa – Logre decir entre 3 respiraciones de tres personas diferentes.

Isa me miro y sonrió.

Se separo de la carne

Me la dio.

- Me voy a correr chicas – Fue lo único que German pudo decir nada mas que me metí su duro pene en la garganta (si ya no solo entraba en la boca).

- Hazlo – Le espetó Isa mirándole a los ojos y mordiéndose el labio inferior

Me saque su aparato de mi boca y comencé a masturbarlo con rapidez. Mientras mi mano libre seguía frotando el clítoris y la mano de Isa hacia lo mismo con el suyo.

La primera en llegar fue ella.

Sus grititos, muy agudos y largos, la delataban.

La segunda fui yo, ver todo aquello y sus convulsiones hicieron que un hormigueo viajara desde mis pies, haciendo peaje en mi sexo, subiendo a mi cabeza, para que una ola de placer invadiera mi arrodillado cuerpo.

German no se hizo esperar.

De su glande, salieron millones de luces blancas.

En un mismo acto reflejo, Isa y yo juntamos las cabezas y abrimos la boca.

Apuntando con cuidado, comenzó a caer en nuestras lenguas el dulce, caliente y blanco tesoro que el maromo nos regalaba.

Dulce

Muy caliente

German estallo en un grito de placer.

Si fui egoísta.

Logré hacerme con mas leche que mi rival.

German se giró y se encamino al baño.

Yo mire a Isa y esta ya con el calentón bajando, se ruborizo ligeramente y bajo sus lindos ojos.

- Hemos hecho mal? – Me preguntó.

- Solo si no nos ha gustado – Le respondí yo levantando mi mano y limpiándole unas gotas del divino liquido blanco que le habían quedado en su mejilla.

- Entonces no hemos hecho nada malo – Me respondió con la sonrisa que había puesto en los momentos mas calientes de la sesión.

German salió del baño ya vestido y dirigiéndose a nosotras, nos beso en la mejilla y nos dijo:

- Preciosas, he quedado ahora y llego tarde. Espero veros pronto -

Mi mente se llevo un pequeño desengaño, puesto que mi estado post orgásmico, hubiera querido más acción esa noche.

- Cuando tendrás listo el CD? – Me pregunto Isa sacándome de mis pensamientos.

- El martes lo tendremos aquí para elegir las mejores – Pude responderle yo, mirando a la nada.

- Estará German? – Me dijo apartando la vista de mi.

- No creo – Le respondí

- Que pena, me pareció muy buen chico – Me dijo sonriendo picaramente.

Me senté delante de la mesa de la pantalla y comencé a descarga las fotos al PC. Isa se cambiaba en la sala delante mía.

Aun estaba pensando en lo que habíamos hecho los tres y lo que mas me jodia era que parecía ser la única persona que le había dado importancia.

Se despidió con un sonoro beso en mi mejilla y diciendo "Llámame para quedar"







CONCLUSIÓN

Yo aun estaba escuchando a Tania, cuando me di cuenta de que había acabado su descripción de los hechos.

- Javi?, me oyes?- Me dijo mirándome

- Eeehhh… si si si perdona, es que aun estoy flipándolo – Pude responderle.

- Ahora no se que hacer, si llamar a German y acabar lo empezado o si no llamarle y olvidarme de todo- Me dijo mirando me a los ojos y tomándome de la mano.

- A ti te ha gustado? – Le pregunté

- Nunca sentí nada así, lo nuevo, lo prohibido, se juntó todo y aun hoy estoy excitada – Me respondió apretándome más la mano.

Me acerque a ella y dándole un beso en la mejilla le susurre al oído le dije:

- Pues entonces esta perfecto, has hecho algo increíble y si te digo la verdad, tengo envidia de no haber estado allí -

Me miro con cara de alivio y me sonrió.

Sonó el timbre del microondas y me levante para darle el café.

Cuando volví con las dos tazas, Tania me volvió a tomar de la mano y me pregunto sin mirarme a la cara:

- Estarás libre mañana a las 21.00 -

Sintiendo como el café casi se me atraganta, la mire con cara de asombro y le dije intentando parecer serio.

- Si, estoy disponible –

Tania me miro y comenzó a reírse. Me uní a su carcajada y los dos nos dejamos caer en el sofá, supongo que imaginando el como, el por que, el cuando y, yo sobre todo, en el día de mañana.